No te diré nada  

Debido a circunstancias de tiempo, en este espacio ya no se publicará necesariamente una crónica tras cada partido, como religiosamente se vino haciendo en los años de existencia de este bastión rojiblanco. Las crónicas, a veces cuentos de los partidos (como el de la Supercopa), se publicarán probablemente cada dos partidos.  Asimismo, se buscará mejorar la calidad de las publicaciones debido al mayor espacio entre cada una. Puede que se publiquen artículos vinculados al Atleti entre semana acerca de temas como la gestión de la directiva o demás. Pronto se lanzará una guía de preguntas y  respuestas acerca de la gestión de los Gil. Siempre pensando en los estimados lectores.

El Atleti ha empatado a ceros frente el Rayo Vallecano. Malas sensaciones, duras críticas y bien justificadas por parte de un sector de la afición que como yo, ve que la plantilla no ha dado ese salto de calidad (en jugadores) que debió producirse al ser campeones de Liga y subcampeones de Champions. Faltan pocos días para que se cierre el mercado, esperemos. Prefiero no decir nada más por ahora. Esto recién comienza y la alegría (y cansancio) de la Supercopa aún persiste.

Un cordial abrazo

Daniel R

 

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Guerrillas y gloria – Un cuento del Atlético de Madrid 1 vs Real Madrid 0 – Supercampeones de España

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Foto: (www.terra.es)

Allá va Sami Khedira, cómodo e indiferente, y a kilómetros de distancia, en un lugar menos lujoso y con menos torres, allá va Diego Simeone: tiene las manos atadas pero la cabeza siempre levantada. Muchos hombres lo rodean, lo insultan e intentan agredirlo, siempre en masa, porque solos ni se acercarían. Khedira desciende de su avión privado y en su mente ni siquiera hay espacio para el título que acaban de perder. No le importa, no le interesa. Lleva en su alma un conformismo, una pasividad, esa que expulsó a Reyes del Atleti, y que también la comparte un ángel caído. En el Atleti y en el Real las apariencias engañan. Los primeros son desconocidos de los que no se esperaría el nivel de pasión, trabajo y entrega que derrochan en cada partido, los segundos son rostros universales y bien de los que se esperaría mucho más. Pero no es el equipo de los hombres, es el equipo de superestrellas, de fuegos artificiales y después, de fútbol.

  • ¿Qué es lo que ha hecho ese hombre?- pregunta Nicolás. – ¿Por qué será crucificado?
  • Por ser un guerrillero… por ser un guerrillero que ha derrotado al poder una vez más- respondió Joaquín.
  • Así es- complementó Enrique.

A Enrique se le veía más contento de lo habitual, a pesar de que uno de sus compañeros de institución se dirigía a una muerte segura y dolorosa: el dolor por enfrentarse a lo que no debería cambiar.

  • ¿Cómo ocurrió? – volvió a preguntar Nicolás.

La respuesta no le había quedado clara. Así que regresaron 24 horas antes y se imaginaron en un estadio abarrotado, entregado y rojiblanco. El poder atacaba de banda a banda y un guerrillero maniático, uno que siempre mira de igual a igual al rival, gritaba, saltaba y señalaba la injusticia: su equipo estaba con diez, Juanfran no podía ingresar…

Ya habían pasado cuantos minutos- dijo Joaquín. 

Y es que sí. Así que decidió, en un acto irracional nacido del deseo de superación y pasión por lo que hace, tomar al poder de la camiseta. ¿Qué se había creído ese guerrillero? ¿Qué se había creído este sudaca para haber preparado una jugada tan buena que de dos cabezazos un croata reciclado de ese equipo alemán al que goleamos en la Champions pasada le anotaba al Dios del Olimpo? Por suerte, estaba entre los suyos. Su milicia vencía y mientras eso sucedía, el ejército contrario estaba preocupado por ver el partido en Alemania del hermano Khedira. El mundo veía que el soldado alemán y la estrellita colombiana no eran tan buenos cuando se enfrentaban a once obreros dispuestos a jugar en la posición más descabellada por el bien del equipo, de sus hinchas y de su pueblo. El croata venido de Múnich se quitaba todo complejo, esos que debería dejar de lado un argentino que cruza los brazos en señal de que eso no va conmigo, para arrastrarse por el lodo y hacer las de lateral izquierdo cuantas veces era necesario. El Madrid perdía por ser la antítesis del Atleti.  Pero James no debía preocuparse.

  • Ya anotará algunos goles contra los equipos que aún no logran ser once obreros, y se venderán como si fueran los más importantes del Madrid en años- se quejó Enrique.

Se daban 4 minutos de añadido. La policía ya estaba afuera y Simeone sabía lo que vendría después: sería ejecutado. Pero antes los cuatro minutos, minuto a minuto, junto con miles que quisieran pensar como Él, actuar como Él, sentir como Él, ser como Él. Ya se escribían las mismas palabras venenosas cada vez que el Atleti ganaba algo importante o está cerca de ganar algo importante: un equipo mala leche que solo sabe defender y dar pelotazos. Por suerte cada vez son los menos – pensó Nicolás –los que dicen aquello, no deberían volver a ver un partido de fútbol. El centro iba directo y Moyá, ese futbolista que logrará en el Atleti que la gente asocie el nombre ya no más con el tenista español pero sí con el del portero, salía a romper el destino irrepetible del último minuto.

Y en eso sucedió – advirtió Joaquín. – Fueron cuatro golpes en el rostro a Godín, de los que nadie dirá nada. Y los que se quejen, serán crucificados. Porque aquí rozar al poder se paga con la muerte y dar cuatro puñetazos a un marginado, con unas palmaditas en la espalda. Un inicio de Liga sin él no vende.

  • ¿Y tú prefieres un guerrillero al margen de la ley o alguien que nunca pierda los escrúpulos?- preguntó Nicolás.
  • Más vale un guerrillero que cambie algo para mejor, aun si a veces se salga de control… que alguien que nunca sacude su corbata y camisa, y que deje todo como está – respondió Joaquín.  

Enrique permaneció en silencio. Sin Él, ya podrías desmantelar el equipo ¿cierto?

Ya con la sangre cayendo de sus venas, era difícil para Simeone recordar ese balón que Miranda y luego Godín no pudieron despejar, ese gol de James de  impotencia colchonera, esa celebración de todo un estadio blanco que lucía omnipotente, pero que luego era silenciado por la jugada del esfuerzo y del sacrificio y de la lucha, y de la entrega, y de esas horas que Sergio Ramos las había pasado descansando y que Godín y Raúl García las habían pasado entrenando, y sus ojos brillaban, y se alegraba cada vez más, y veía a García levantar el puño hacia esos pocos hinchas que era uno en un millón, que eran un Simeone en un millón, y luego estabas en el Calderón, con la sonrisa de ese niño que verá ganar al Madrid, y escuchabas que un anciano contaba los años sin vencer de locales, sin un título en el Calderón, y tú mirándolo de reojo, pensando que todo acabará hoy, que esa pelota como una segunda luna en el horizonte oscuro del Manzanares era la indicada, que el estadio va a explotar, que de una buena puta vez el mundo sabrá quién manda en Madrid, y ahora Diego recordaba la cara del anciano al ver la posición del croata y la cara del jovencito francés tras haber recortado los ocho cm de altura que le llevaba Ramos, ocho centímetros recortados única y exclusivamente por esos mil y un valores colchoneros ahora crucificados,  por esa garra que le pone Raúl García en cada jugada y que quieres que le ponga cada persona en su día a día, porque si se quiere y se trabaja, se puede, y ahora observas el movimiento de las banderas y el esférico que baja justo para tu croata y el empalme perfecto de ese nuevo nueve y el botecito antes de ingresar y la cara de incredulidad de que tal vez hoy es posible, y cerca de una hora y media después Moyá saldrá a cortar el balón y el árbitro verá a medias los puñetazos de Ronaldo y  cobrará falta y la gente se volverá loca y recordarás la final de Lisboa y luego la de Bruselas y el rostro evocado por los cánticos de Luis Aragonés y esa lágrima de la inevitable revancha y de saber que deberías estar  siendo campeón del mundo en Marruecos y ese dolor de Lisboa, esa final perdida mientras todos celebraban, ese dolor que no cesa, que siempre estará allí, pero que, con el tiempo y esta Supercopa, cada vez te importa menos. Ve a Gabi, a Raúl y a Godín, y una sonrisa se le dibuja en el rostro.

  • El día que el Atleti pierda una final y a sus jugadores no les interese… ese día entenderás la importancia de ese guerrillero que acaba de morir – sentencia Joaquín.

Miguel Ángel Moyá lanza el balón desde su área, corre el minuto uno y la pelota se eleva por lo más alto del Calderón. Mario va a la disputa del balón con Varane, que en un error de timing, retrocede el balón aún más. Antoine Griezmann vence en el salto a Ramos y pivotea la redonda. El esférico todavía no ha tocado el suelo. Hay un espacio en la defensa blanca que el público no tarda en apreciar y el grito de gol ya se oye. La pelota va a un lugar mucho mejor del que el francés hubiera esperado y llega justo a Mandzukic, que se encuentra en una excelente posición.

Nos vemos en el Calderón.

Daniel R.

Twitter: @Colchonero2012

Koke, el futbolista que tenía como peluche un balón de fútbol

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Directo del archivo, un perfil de Koke Resurrección tras su negativa de fichar por el Barcelona para dar una lección en tiempos de traiciones. “Era difícil decirle que no al Barcelona, pero quería seguir en mi casa”. Hace años decidió quedarse y disputar un puesto en el primer equipo. Ahora el primer equipo es tuyo. 

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El Niño Torres con Koke

“Pues el córner lo saco, jeje, no fue uno de mis mejores córners, lo saqué al primer palo y se me quedó un poco bajo… y la sacó Higuaín, recuerdo que estuve a punto de dejar salir la pelota pero vi un espacio antes de que saliera. La puse en el espacio, en el primer palo… y apareció Miranda. No me lo creía, fue uno de los mejores balones que metí en el partido”. Declaraciones de Koke tras el Real Madrid 1 vs Atlético de Madrid 2 de la final de Copa del Rey 2013.

            Jorge Resurrección, más y mejor llamado como Koke, nunca fue un especialista para ejecutar las faltas. La estrella del Atlético de Madrid lo menciona en reiteradas ocasiones con la humildad, sinceridad y lealtad del jugador superestrella que tiene como hobby estar con su familia y con los mismos amigos de toda la vida. Su actual entrenador, Diego Simeone, lo convenció para que se dedicara y esforzara en cobrar las pelotas detenidas porque estaba convencido de que no tenía nada que envidiarle a futbolistas consagrados como Andrea Pirlo o Steven Gerrard. El argentino, una vez más, no se equivocó.

El botín derecho del canterano rojiblanco, que debutó en el Atlético de Madrid B con 16 años, no terminaba de convencer a los miles de aficionados, fanáticos que ahora lo aplauden cada noche de Champions en el Calderón. Las horas de trabajo, esfuerzo y compromiso del colchonero se fueron acumulando para que a día de hoy, con 22 años, Koke, pueda afirmar que es uno de los mejores lanzadores del mundo. Los especialistas no mienten: Simeone declaró que su dirigido se convertiría en uno de los 10 mejores jugadores del mundo mientras que Xavi Hernández anunció que Koke “está llamado a ser la batuta de la selección española durante los próximos 10 años”. Al rojiblanco se le compara con Milinko Panic, leyenda colchonera, pero él prefiere desligarse: “Siempre es bueno que te comparen con uno de los mejores jugadores del club. Pero Pántic es Pántic y yo quiero que me recuerden como Koke”. Cada tiro de esquina que ejecuta es una razón para levantarse del asiento y afinar las gargantas para la celebración de un posible gol. Sin embargo, él, con la humildad de siempre, dirá que falta mucho por trabajar. A pesar de haber mejorado la vida de miles de colchoneros, a pesar de que la gesta del 17 de mayo nació de sus botines.

Es imposible entender a Koke si es que se deja de lado a Borja Resurrección, su hermano mayor. Al igual que él, Borja entrenaba en las divisiones inferiores del Atleti y ambos tenían esa pasión por el fútbol y por la rojiblanca. Una lesión alejaría a Borja del fútbol para siempre. De él se dice que también tenía ese talento en el golpeo del balón, y los amigos molestaban a Koke diciéndole: “Cuando llegues a tener la precisión que tenía tu hermano, nadie te detendrá.” La estrella del Atlético de Madrid relata que su hermano siempre ha sido un referente para él, alguien que le ha dado consejos, y que ha estado presente tanto en los buenos como en los malos momentos.  Esa lesión fatídica de Borja le enseñaría a Koke que las oportunidades y los momentos hay que aprovecharlos como si fueran los últimos, con el esfuerzo y responsabilidad de siempre.

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Los hermanos Borja y Koke

Koke sale a la calle con la tranquilidad de saber que está haciendo las cosas bien, es por ello que decenas de personas, día a día, lo saludan, lo llaman y lo alaban. Nadie creería que ese juego seguro y superlativo que destila por las canchas de los estadios rivales con más historia del mundo (Santiago Bernabéu, Camp Nou, San Siro, Do Dragao) esconde detrás un carácter reservado y un poco tímido. Con 17 años fue convocado para disputar su primer partido con el equipo profesional del Atleti, en el 2009 y en el Camp Nou, y fue el primero en llegar al bus pero uno de los últimos en subir. ¿La razón? Koke no se atrevió a subir hasta preguntar al capitán Antonio López su lugar en el bus. El jugador nacido en un barrio de Vallecas ha pasado por las distintas categorías del Atleti y de España, con esta última fue convocado a la selección sub17, sub 20 y sub 21. En esta última categoría, ganaría el Europeo disputado en Israel en el 2013. Antes de que llegara su llamado a la selección absoluta y antes del Europeo, Koke aplicaba el “dia a día” en su vida y respondía ante las preguntas de un posible llamado a la Roja: “Por ahora no pienso en la selección absoluta. Estaría muy contento porque es un sueño pero ahora tenemos que preparar un Europeo”. Un Europeo que ganaría y una convocatoria a la selección mayor que luego lograría.

Koke siempre destaca el apoyo y los consejos de su familia para mencionar que el momento más importante de su vida, más allá del fútbol, estuvo vinculado a su madre: “El momento más importante fue cuando mi madre salió adelante de la operación que tenía. Gracias a Dios está bien y sigue con nosotros.” La humildad y sencillez de Koke se demuestra en que mantiene el mismo círculo de amigos de la infancia, sigue viviendo en el mismo barrio y saliendo con la misma gente. Su hermano comenta que ese equilibrio personal fuera del campo lo ha ayudado mucho a afrontar los obstáculos que se le presentaron.

Al joven con los pelos de punta que sonríe y se presenta para dar un espectáculo de fútbol cada vez que pisa el gramado no siempre le fue bien. La etapa de Gregorio Manzano al mando del Atleti, antes de la llegada de Simeone, no solo fue difícil para los hinchas, sino también para él. El equipo estaba muy cerca del descenso, las cosas no salían como se esperaba y Gregorio lo había dejado de lado en su esquema. Los minutos y experiencia ganada con Quique Sánchez Flores  se habían visto truncados. Una vez más, consultó con su familia, con la que habla después de cada partido y a la que quiere y necesita siempre cerca, una difícil decisión: la posible cesión. Después de mucho considerarlo, apostó por quedarse y logró ganarse el puesto. Con Simeone, ya todos sabemos lo que sucedió: su rendimiento es idolatrado por veteranos e infantes rojiblancos y hace pocas semanas anotó el gol de la clasificación a las semifinales de la Champions.

El jugador que con 8 años lucía un pelo largo y rizado, al estilo del argentino Alberto Tarantini y el colombiano Valderrama, que dormía con los balones nuevos que le regalaban, luce un nuevo look pero no ha perdido la costumbre por  las cábalas futbolísticas: “Desde hace algunos años, en Nochevieja, siempre se toma las uvas con un balón en los pies. Lo hace desde que ya empezó a creerse que el fútbol podría ser su vida.”, relata su hermano, en una nota para la revista Minuto 116. Tampoco ha cambiado su actitud humilde, se dice que sigue ayudando a los utileros a llevar el material pese a que ya no es un canterano o juvenil en la institución. Su ídolo fue el brasileño Osvaldo Giroldo Junior “Juninho”, el ex futbolista del Atlético de Madrid, y otro de sus referentes, el Niño Torres. Cuando Fernando se perfilaba como una de las estrellas del club, nuestro personaje recién daba sus primeros pasos en el fútbol. En una fotografía en la cual aparece con el Niño y otros canteranos del Atleti, muestra, sin sonreír, el orgullo que sentía por estar al lado de ese jugador que se iría al Liverpool tiempo después. Quien creería que años más tarde ambos personajes se enfrentarían como rivales en la final de la Supercopa de Europa 2012, siendo Torres, esta vez, el que tenga que mirar a Koke con el orgullo de saber que dejó al equipo de su corazón en buenas manos. El Chelsea de Torres caería por cuatro goles a uno contra el Atleti de Koke.

El mediocampista del Atleti no olvida mencionar sus orígenes. Lejos de los carros de último modelo que ahora maneja, recuerda con claridad cómo se turnaban su madre y su abuelo para llevarlo junto con su hermano a los entrenamientos cuando era pequeño. “Siempre íbamos en bus, nunca se me olvidará”. “Mi familia siempre me ha apoyado para que pueda cumplir mi sueño”, complementa. La pasión por el fútbol comenzaría en esta época, cuando acompañaba a sus padres a ver a su hermano entrenar ya que no podía quedarse solo en casa. Si cuando dormía no se despegaba del balón y lo tenía al costado, en su propia cama, menos despierto y en horas libres, así que siempre la llevaba y peloteaba por allí mientras veía a su hermano en la cancha. Con 6 años, le dijeron si deseaba incorporarse al grupo de entrenamiento. No lo pensó dos veces. Así nacería la leyenda de Koke, que un 17 de mayo del 2013, plantaría la bandera del Atlético de Madrid en medio del estadio enemigo, el Santiago Bernabéu, para cerrar un día memorioso en la historia del club. El día en el que los rojiblancos derrotaron al Real Madrid, en la final de la Copa del Rey, tras 14 años sin hacerlo. Como no, con asistencia de los botines de nuestro personaje. Un personaje que tiene la sangre rojiblanca y concluye “Puede ser que esté aquí toda la vida”. Que así sea.

Daniel R.

Twitter: @Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

Fuentes fotografías: ATM FLASHBACK

https://www.youtube.com/watch?v=cCMpFHtgk_8

Las palabras valen poco, valen los hechos – El Atleti habría dejado de cobrar 11,4 millones de euros en el traspaso de Costa

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“No vamos a negociar con otros clubes la salida de futbolistas que queremos que continúen en nuestro equipo. Aquel que desee abandonar el Atlético deberá hacerlo en contra del Atlético”, anunciaba Gil Marín, horas después de la tragedia de Lisboa. Con un tino inusual, el hijo del personaje que lideró la apropiación indebida y corrupta del Atlético de Madrid esperanzaba a los miles de colchoneros. Pero la esperanza se quedaba solo en eso: en una ilusión y un optimismo irreal. Diego Costa y Filipe Luis partían rumbo a Londres y la afición, una vez más, incendiaba las caras de los brasileños en vez de las del consejo directivo. Detrás de una vil traición, hay una peor gestión. Hay responsabilidad en ambos: los del campo y los del palco, sin embargo, el peso mayor recae sobre los de saco y corbata, ya que siendo directivos del actual campeón de Liga, no lograron retener a las estrellas rojiblancas. Tenían el argumento futbolístico, pero de seguro les falto el económico: ¿De quién es la culpa de que, después de haberse producido la mejor campaña en la historia del club, no se puedan ofrecer sueldos que compitan contra los poderosos que no ganaron nada? ¿Quiénes son los responsables de haber generado una deuda que bordea los 540 millones de euros y que esto no te permita retener futbolistas más de dos temporadas? La respuesta es evidente y los principales culpables también.

La primera frase que dijo Simeone, hace dos años y medio, apenas arribó a Madrid, fue que las palabras valían poco, valían los hechos. De esta manera, no me vale ni me importa todo lo que hayan dicho Costa y Filipe. De nada sirven sus palabras de adoración al Atleti cuando han decidido marcharse para demostrar que detrás de esas frases hechas no había una lealtad real. Los seres humanos nos definimos por lo que hacemos, más que por lo decimos. Al parecer, los brasileños no estaban en el mejor lugar del mundo como nos hicieron creer en más de una ocasión. Si hubieran querido quedarse, ahorita estarían en la gira de la Copa Euroamericana. Gran parte de la transferencia dependía de ellos, sin embargo, ante su negativa de quedarse, una directiva competente hubiera logrado convencerlos. Ahí la responsabilidad de Cerezo y Gil. Ahí su culpabilidad eterna de que los atléticos no tengamos derechos a tener ídolos: Torres, Agüero, Forlán, Falcao. Los nombres cambian, pero siempre persisten dos de ellos: los del palco. Siempre hay excusas para sus salidas, pero nunca responsables.

La visión reduccionista de hinchas de otros equipos “millonarios” que pueden disfrutar de sus estrellitas muchas décadas hará que nos digan: “Siempre se va su estrella pero viene uno mejor.” Es cierto, aunque parten de la premisa de que los colchoneros no tenemos derecho a tener ídolos en quienes creer y vernos representados. Que debemos tragar que se vendan nuestras estrellas y esperar como corderos que venga uno “igual o mejor”. Claro, si se fuera Ronaldo, Bale o Messi, ahí si no dirían que vendrá uno igual o mejor. Ahí si dirían que se va en contra los intereses del hincha. Por lo tanto, juzguemos a todos por igual. Más aun cuando se trata del campeón de Liga. Si en este momento de éxito deportivo no podemos mantener a nuestros héroes, entonces nunca lo haremos.

Pero ahora viene la mentira de nuestra directiva: “El que quiera abandonar el Atleti deberá hacerlo en contra del Atlético”. Lo que el aficionado hubiera esperado de ellos es que si no podían retenerlos, al menos obtengan la máxima rentabilidad económica. Cosa que si hacen otros clubes con gestiones más honorables. Si se hubiera cumplido aquella frase de Gil, entonces no se hubieran producido las transferencias por “acuerdos entre clubes”, sino por pago de cláusulas y recisión de contrato. A pesar de las contradicciones, hay mayor posibilidad de que hayan llegado a acuerdos. De esta manera, llegamos al segundo asunto de este artículo: el Atleti habría dejado de cobrar 11,4 millones de euros en el traspaso de Costa.

Según los medios, Costa fue vendido por 38 millones de euros, es decir, fue un traspaso que costó lo mismo que su cláusula de recisión. La gente preguntará cual es el problema de que se haya dado mediante traspaso y no pago de cláusula si el monto iba a ser el mismo. La web forzaatleti.com tiene la respuesta (http://www.forzaatleti.com/2014/07/lo-que-nadie-te-va-a-contar-sobre-el-fichaje-de-diego-costa/). Y es que en caso de pago de cláusula, el Atleti hubiera recibido los 38 millones completos y el Chelsea hubiera tenido que pagar aparte al representante Jorge Mendes y el fondo de inversión Quality Sports Investments. En otras palabras, iban 38 para el Atleti y otros millones más, separado de esa cantidad, para Mendes y el fondo, también propietarios de Costa. Téngalo claro: el Atleti cada vez tiene menos jugadores suyos y más de otros. Pero, ¿qué sucedió al haber sido un traspaso y no pago de cláusula? En este caso, los 38 millones no iban todos para el Atleti, sino que se dividían: un 10% para Mendes y un probable 20% para Quality Sports. En caso de pago de clausula, los rojiblancos hubieran recibido 38 millones, pero como lo hicieron vía traspaso, solo recibieron cerca de 17 millones. El fondo y Mendes recibieron por el traspaso cerca de 11,4 millones de euros, dinero que hubiera ido para el Atleti si se hubiera efectuado vía pago de cláusula. ¿Mendes y Quality se hubieran quedado sin cobrar? Probablemente no, pero el dinero que les hubiera tocado no hubiera salido de los 38 millones, sino de un pago extra responsabilidad del Chelsea. ¿Por qué no se hizo vía cláusula si era más favorable para el Atleti? Suponemos que para complacer al Chelsea y a Mendes, ya que el segundo recibía de forma directa el dinero y no iba a tener que hacer una negociación aparte con el club de Londres. Al parecer, el interés del representante prima sobre el interés del club. ¿Por qué se quiso complacer al Chelsea? Tal vez para una cesión más de Courtois, cosa que no ha sucedido. Se ha complacido a un club que intenta llevarse nuestros jugadores. Cosas que pasan en el Atleti.

La misma página web, forzaatleti.com, en una gran labor crítica con fundamento de la gestión de Gil, difundió que, según Señales de Humo, los Gil le debían al Atleti 102 millones de euros. Esto se debe a los siguientes cuatro conceptos:

  1. Condena contra M.A. Gil por el “Caso Negritos”.
  2. Remuneración ilegitima de M.A. Gil en su cargo de Consejero Delegado.
  3. El impacto de las actas de inspección resultantes del caso Van Doorn.
  4. Los intereses de mora generados por estos 3 conceptos y provenientes de la deuda de las acciones no desembolsadas desde 1992 a 2003.

Puede que venga Griezmann. Puede que vengan un par de jugador más que nos hagan ver que la plantilla no es tan mala, que se ha logrado igualar la de la temporada pasada. Pero que no nos engañen. Con otra directiva, con otra gestión, con otro presidente, la plantilla de futbolistas sería más numerosa, más compensada y de más calidad. Antes de la llegada de Simeone, creíamos que el objetivo final del Atleti era clasificar a Champions. Miren hasta dónde llegamos. Antes de la llegada de ese futuro directivo utópico, pensábamos que era normal que se fueran nuestras estrellas y que solo podíamos intentar igualar la plantilla anterior…..

 

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E-mail: atleti2012@hotmail.com

Foto: http://www.20minutos.es

 

Hombres y no nombres – De una Armada Española hundida y el Atleti

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“El futuro recambio en España no debió comenzar por obligación, sino por convicción.” Eddie Fleischman, uno de los mejores comentaristas de fútbol del Perú.

Cuando la Liga aún era ese juguete tan anhelado pero imposible, Simeone tenía tatuado una frase en su mente que repetía conferencia tras conferencia: “El Atlético de Madrid es un equipo de hombres”. Y no se refería precisamente a que Diego Costa y compañía eran del género masculino, sino que tenían un conjunto de virtudes que a todo ser humano lo harían mejor y que les permitieron llegar a Lisboa: sacrificio, coraje, fortaleza mental y física, esfuerzo, humildad y visión ganadora. No eran jugadores que llenaban tapas de periódicos, muchos eran (y seguirán siendo) desconocidos en países no europeos y tampoco tenían las facilidades económicas, arbitrales y dirigenciales de otros. Pero lograron una gesta inmensa que el mundo debería conocer no solo por pasión al fútbol, sino como un ejemplo de superación. Esa frase y estilo de vida que tenía tan convencido a Simeone y su plantel, que es la base del éxito de todo equipo, grande o chico, en el fútbol moderno, fue pisoteada y olvidada en Majadahonda por la selección de Vicente del Bosque. Gran lección en tiempos en los cuales el fútbol se aleja de ese deporte individualista que premios de diarios y la FIFA fomentan y se acerca a su naturaleza: el juego colectivo. No de Ronaldos, no de Messis, no de Mullers, sino de once estrellas. No existe mejor jugador del mundo sin un mejor equipo de fútbol detrás.

Holanda sangraba a España y Chile se encargaba de aplicar la frase de Simeone una vez más. Vicente del Bosque llevaba a Brasil a los nombres, pero dejaba en España y en el banquillo a los hombres. Sacaba de titular a los nombres: a Casillas, Piqué, Azpilicueta, Xavi Hernández, Alonso, Fábregas. Jugadores con gran jerarquía, experiencia y famosos en todo el planeta, pero que lamentablemente, por cansancio, edad, lesiones y falta de continuidad, estaban muy lejos de un nivel competitivo. Eran nombres sin nada detrás y estrellas con mucho pasado, pero con muy poco presente e incierto futuro. Por presión, por compromiso por haberlo sacado campeón del mundo o por falta de convencimiento, Del Bosque dejaba en el banquillo y en España a futbolistas con mucho más presente, con un rendimiento, estado mental y físico superior. Gabi, Koke, Juanfran, por nombrar solo algunos casos de futbolistas marginados, llegaban al Mundial en mejor estado futbolístico que  Casillas, Xavi, Piqué y compañía. Pero, claro, ¿quiénes son ellos? ¿quién es Gabi? Un desconocido para el mundo que, sin embargo, corría cinco veces más que Xavi. ¿quién es Juanfran? Un jugador que en Perú nadie le pediría un autógrafo, pero que hubiera desbordado todo lo que Azpilicueta no hizo contra Holanda y Chile. 

Después de haber sido aplastado por lo que alguna vez fue la Naranja Mecánica, quiso cambiar a los nombres por los hombres. Se dio cuenta que Casillas era un portero con gran pasado, pero en la actualidad sufría de una inseguridad abrumadora por su suplencia en el Madrid, que tenía a un futbolista en retiro como Xavi jugando de titular, que tenía como defensa central al novio de Shakira que hacía meses que no jugaba dos o tres partidos seguidos de alto nivel, que Diego Costa no podía hacer magia sin tener a su compañero de asaltos (Koke) asistiéndolo, que la reacción de Xabi Alonso había envejecido con respecto a Sudáfrica, que los jugadores del Barza y Madrid estaban fundidos por la fuerte temporada y que en la actualidad, no eran más que nombres sin fútbol detrás. Miro al banquillo, recordó que Gabi estaba viendo el partido por TV, y supo que el futuro estaba condenado: los hombres, esos jugadores que hubieran podido levantar al equipo, no habían jugado juntos nunca. Por más nivel que tuvieran, no se entenderían en solo 90 minutos. Y si queremos excusar al Del Bosque, ¿de quién era la culpa de no haber preparado el Mundial con los hombres y haber mantenido, amistoso tras amistoso, preparatoria tras preparatoria, a los nombres? Se debió haber hecho el recambio por convicción en el momento adecuado, no por obligación producto de una catástrofe.

Más allá de esta reflexión, Del Bosque sacó campeón a España por primera vez en su historia y se merece una admiración y respeto muy grande. Se puede equivocar, como todos. Pero eso no significa que no se le pueda criticar. Simeone, en los Ángeles de San Rafael, no ha dejado de lado este suceso. En su mente, retumba más que nunca, aquella frase del titular. El Atlético de Madrid es un club quebrado económicamente cuya única esperanza para sobrevivir en la élite mundial es jugar con hombres y no nombres. Y eso el “Cholo” lo sabe muy bien.

Daniel R.

Twitter: @Colchonero2012

Fotos: Perú21,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos modales – Atlético de Madrid Fin de Temporada 2013-2014

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Buenos días, ¿quería saber si tienen camisetas del Atlético de Madrid?

No… pero tenemos del Real Madrid.

 

Hay modales para todo. Hay modales para ganar campeonatos, perder finales, declarar ante la prensa y salir de un club. Hay modales para felicitar a un ejemplo de campeón en tu propio estadio en vez de quedarte con los brazos en la cadera y en la línea del córner como un signo de mal perdedor y una timidez que esconde arrogancia.  Inclusive, hay modales para celebrar un penal anecdótico frente a un equipo que sin piernas, siguió corriendo y si no fuera por el pitido del árbitro, seguiría corriendo. Aun sabiendo que para llegar a Brasil tendrían que cruzar un océano y que los músculos no podrían fallar. Pero hay modales para resarcirlo y de esta manera hacerle un pasillo al equipo que acaban de golear y cuyos hinchas no querrán despertarse el día siguiente ni ir a trabajar el lunes. A pesar de esto, portarán esa camiseta, según desconocidos, de payaso, y que reza el nombre de un país sin libertad. Un club de fútbol usurpado y un país oprimido se entienden bien.

Hay modales para publicar noticias. Desde varios medios deportivos sudamericanos, el Atlético de Madrid está en venta. Una vez más, se ha aplicado la lógica de que un equipo “chico” campeón y luego subcampeón, por aquí se desconoce y mucho la historia colchonera, no puede retener a sus jugadores. Basados en la desinformación llegada desde ciertos medios europeos y propagada por la salida, con muy buenos modales, de tres jugadores que se hicieron hinchas del Atleti desde sus primeros días en Majadahonda, ¿para cuándo la Peineta?, se ha esparcido el rumor de desmantelamiento. Simeone se encargará de no darles la razón.

Los apasionados por un club no necesariamente juegan eternamente en el equipo de su vida, también dan un paso al costado cuando saben que no pueden aportar más. Tiago llegó llorando al Atleti y se va aun con más lágrimas. Ambas escenas en el Camp Nou, desgarradoras y motivadoras, podrían servir para hacer una película del portugués al que le rompieron el cubito y fracturaron el escafoides, hueso esponjoso de la muñeca, esa muñeca que tiene dentro sangre rojiblanca, defendiendo al Atlético de Madrid. Diego, ese capricho para unos y necesidad para otros, tenía que cerrar el círculo con los madrileños y levantó la Liga en la cual fue tan importante como Diego Costa y como Emiliano Insúa. Porque todos los jugadores son igual de importantes y la competencia proveniente de Alemania tal vez haya hecho temblar al turco de la barba y los lentes de sol en forma de la misma estrella, palabra de Simeone.

Hay modales para, sin decirlo, dar a entender que los títulos del Barcelona no necesariamente hacen felices a sus propios jugadores. David Villa gritó desaforadamente su primer gol frente a su ex equipo y no dudo en hacerlo en lo que fue, posiblemente, su último partido en la liga española. Se van grandes jugadores que llegaron como incógnitas y que a partir del esfuerzo y los buenos modales se han posicionado en la mente del aficionado colchonero como ejemplos de cómo llegar, estar y salir del campeón de España. Se va una temporada y un equipo, pero comienza el mito y una etapa que es vislumbra mucho más histórica. Las camisetas rojiblancas comienzan a empujar a las blancas y blaugranas en el armario y se posicionan por encima de estos en los roperos.

Hay buenos modales para recibir en una tienda a un aficionado del campeón de Liga y subcampeón de Champions. Espero que, por el bien de los modales y la cordura, las camisetas del Atleti ya estén a la venta en el país sudamericano de donde escribo. De otra forma, sería tener verdaderos malos modales.

Buenos días, ¿quería saber si tienen camisetas del Atlético de Madrid?

¿Qué talla desea?

 

Daniel R.

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PD: Me tomaré un descanso, volveré ocasionalmente y para escribir de la recta final del Mundial. Saludos y buena suerte para todos mis lectores. 

Fotos: Infierno Rojiblanco / Club Atlético de Madird

Morir para regresar a Berlín – FINAL Champions League – Atlético de Madrid 1 vs Real Madrid 4

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“Volveremos algún día”, Juanfran Torres

 

El Atlético de Madrid era campeón de la Champions por primera vez en su historia. El Real Madrid atacaba con centros y más centros a ese club que hace tres años había sido nombrado equipo indigno para un derby decente por su afición. Tres años habían sido suficientes para que ahora el club de los poderes y la omnipotencia, ese que alguna vez se apoderó de terrenos públicos para convertirlos en su ciudad deportiva, se viera desesperado, a punto del llanto y luchando contra los minutos que pasaban y que nos hacían pensar que la perfección era posible, que el círculo podía cerrarse. Las fatalidades y la maldición de los últimos minutos eran inexistentes para el equipo de Simeone, solo habitaba el coraje, el sacrificio, el compromiso y la gloria. Campeones de la Europa League, Supercopa de Europa, Copa del Rey, Liga BBVA y UEFA Champions League. Era el premio a todo un estilo de fútbol y de vida, pero Sergio Ramos se levantó en el aire para introducir y hacer realidad esa pesadilla de Bruselas de 40 años atrás, esa pesadilla del jueves, esa pesadilla que volverían a sufrir los veteranos y que cambiará la vida de miles de jóvenes colchoneros. Ese cabezazo que nos haría meditar durante la mañana siguiente, con esa sensación fría y que retumba en todo el cuerpo, que Berlín ya no es más la capital de Alemania sino la sede de la próxima final de la Champions. Para volver más fuertes y reconstruir haciendo de Berlín nuestra Lisboa, y del estadio Olímpico la sede de lo que se nos esquivó hace cuarenta años y de lo que se nos ha vuelto a esquivar el sábado en tan solo dos minutos. Aunque nunca más sea lo mismo.

Simeone levantaba los brazos para demostrar que el gol de Ramos no hacía nada más que engrandecer el campeonato de Europa que el Atleti conseguiría. Porque hasta el gol de Marcelo nadie perdió la fe. Los rojiblancos se habían levantado de golpes una y otra vez, la cojera de Koke y Juanfran siendo evadidos por Di María solo haría volver el triunfo algo más heroico. Pero era demasiado tarde, el fútbol no se transformaría en una película. El golpe anímico no sería un impulso para luchar con las piernas partidas, Koke no sería mejor cojo, David Villa no haría una individualidad con todo el cansancio de la temporada, la pelota parada no funcionaría agónicamente. El Atlético de Madrid caería con la cabeza levantada, con el respeto de millones que tal vez en esa primavera del hemisferio sur del 2011, tiempo en el cual descubrí a un equipo por el que vale la pena luchar, ni tenían idea de lo que lograría ese equipo rojiblanco cerca de la bancarrota. Caería siendo campeón de Liga, esa liga que era imposible de ganar. Caería como uno de los mejores equipos del mundo. Caería siendo el club que yo siempre quise que sea: uno admirado, respetado, competitivo, humilde y glorioso.

Dos fuerzas con un despliegue físico enorme y una capacidad para marcar y cerrar espacios como primordial objetivo terminaron por generar un partido muy cerrado, con más lucha y disputa del balón que juego de toque y ocasiones de gol. Diego Costa se iba lesionado a los 8 minutos, y mientras todos apuntaban con el dedo al argentino que se había equivocado y desperdiciado un cambio, era un pecado olvidar de que si por alguien estábamos presenciando y sufriendo el partido, era por él. Otro Diego, esta vez el uruguayo, aprovechaba la mala salida de Casillas para anotar de cabeza lo que hubiera sido el segundo título de su santo cráneo. En los primeros minutos del segundo tiempo, el Atleti se acercaría al área rival con ataques por ambas bandas, Adrián y Filipe harían de las suyas por el sector izquierdo de Carvajal y Gabi y Juanfran por el derecho. El cansancio se fue apoderando de los rojiblancos y el esfuerzo hecho en el Camp Nou y a lo largo de toda la temporada, a diferencia del breve descanso que tuvo el Real al estar eliminado de cualquier opción de Liga, pasó factura. El equipo era incapaz de salir y el Madrid atacaba con más ganar y orgullo que juego. Lamentablemente, ese empujón final les bastó para empatar. No habría cuento de hadas.

Hace dos años, cuando empecé con este blog, escribí que la gran meta del Atleti era posicionarse dentro de los mejores equipos del mundo para luego ser el número uno. Veía que con Diego Simeone y con una plantilla potenciada se podía lograr. Han pasado dos temporadas y la gran meta se ha cumplido. Nunca desaparecerá de nuestras mentes la tragedia de Lisboa, pero así como esa vez escribí que el Atleti llegaría al olimpo de los clubes, vuelvo a decir que Berlín se convertirá en una ciudad especial. El Atleti se mantendrá allá arriba, compitiendo, ganando y gozando de la gloria. No tengan dudas. Hemos avanzado tanto que nuestra directiva será incapaz de desmoronar todo. Menos aún con Simeone presente y con una afición que ha probado el éxito con esos mismos jugadores que hace solo tres años no valían algo. Tal vez la próxima temporada no siga escribiendo con la frecuencia de los post-partidos de los colchoneros. Pero sabré que mi equipo estará en buenas manos. Si algún día la mediocridad, el conformismo y la mentira quieren apoderarse una vez más del Atlético de Madrid, seré el primero en denunciarlo. Por ahora, sé que la pesadilla que tuve el jueves y que vaticinaba un 4-1 es la prueba más profunda de que si se quiere, se puede. De que si el Atleti quiere volver a una final, lo logrará. Estoy seguro de ello.

Daniel R.

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Érase una vez… – Atlético de Madrid CAMPEÓN DE LIGA 2013-2014

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“No sé contar muchos cuentos, siempre

prefiero hablar de realidades”, Diego Simeone.

 

Érase una vez un hombre que era tan loco pero tan loco que se burló de que el Atlético de Madrid fuera un equipo de fútbol. No está grabado en algún dispositivo móvil, pero sí en mis recuerdos. Eran esas épocas en las que Diego Costa ni jugaba de rojiblanco, Simeone era un argentino que tenía más posibilidades de perjudicar su imagen de ídolo del Atleti que de salvar la era “Manzano” y Falcao era pitado en el Calderón. Mario todavía usaba pelo largo y no nos quedaba otra que alabar a Forlán y al Kun Agüero, a pesar de que, en el momento de sus partidas, habían demostrado no querer tanto al Atleti como nosotros pensábamos.

Todos asumíamos que nuestro techo era ser terceros o cuartos en Liga y llegar a los octavos o cuartos de final en Champions. No más. Ni siquiera nos dábamos ni nos daban, como ese hombre tan pero tan loco, el derecho a soñar. Iban pasando los meses y los pronósticos de los analistas deportivos y ex-futbolistas se iban cayendo uno a uno. Los que nos tildaban de violentos y de jugar sucio tenían que ceder y reconocer que no era descabellado pensar que ese equipo que humillado por un Segunda B podía convertirse en el mejor equipo del mundo. Porque érase una vez un equipo tan pero tan valiente, optimista, trabajador, rebelde y soñador, que no entendió lo que la prensa, fanáticos y dirigentes les querían decir. Solo entendieron lo que alguna vez Luis Aragonés les quiso decir y lo que Diego Simeone se encargó de continuar: “Ganar, ganar, ganar y volver a ganar, y ganar y ganar y ganar y volver a ganar… eso es el fútbol.” (http://www.youtube.com/watch?v=sonJKpT_XHE) Eso es el Atleti.

Ayer, en el Camp Nou, una vez más se le presentó a ese equipo un reto inmenso y a ese hombre tan loco la posibilidad de no serlo. Los jugadores estrella del equipo, Diego Costa y Arda Turan, se iban llorando de la cancha antes de los 25 minutos: su cuerpo ya no aguantaba más. Alexis Sánchez anotaba, de seguro, el mejor gol de su carrera, un misil que tal vez nunca vuelva a repetir. Y otra vez todos recordaron a esos equipos humildes que se quedaron en el casi, que mostraron que la humildad y esfuerzo no eran suficientes y que luego volvieron a las sombras de los poderes establecidos. Recordaron al Athletic Bilbao de hace un par de temporadas, a la Roma que osó enfrentarse al Inter de Mourinho, al Villareal de Pellegrini, incluso al Dortmund de la temporada pasada. Una vez había dicho Filipe Luis que la historia nunca iba a estar escrita. No sé qué habrá ocurrido en el vestuario pero todos los rojiblancos salieron mentalizados de que si alguien tenía que escribirla, ellos iban a ser los autores.

Con los palos, las ocasiones erradas, pero el tremendo esfuerzo físico de Villa, con la calidad en los botines de Koke y Gabi,  con un Adrián que ya se habrá dado cuenta que no encontrará mejor lugar para estar que el Atleti, con la solidez defensiva y los goles claves en las finales de Miranda, en Copa, y Godín, ayer, con un Tiago que rejuveneció varios años si ese era el requisito para quedarse en el glorioso, con unos laterales que me mostraron que se puede defender y también atacar tanto y tan bien como Filipe Luis y Juanfran, con un Raúl García que se tragó los escupitajos, insultos y pitos para transformarlos en goles y con un Courtois que si volviera a nacer, escogería ser canterano del Atlético de Madrid. Con todo eso y con el infractuo Simeone, como ya no quedan calificativos para el argentino decidí crear una nueva palabra,  Godín se elevó en todo lo alto para, con la fuerza de los millones que querían soñar, anotar el gol más deseado de los últimos tiempos en la historia del fútbol. Un gol que se celebró en distintas partes del globo porque era la prueba de que sí se podía.

El Camp Nou se levantaría, en un gesto poco visto en el fútbol, para aplaudir al rival que les había dejado sin Liga. Por ser un ejemplo en el fútbol mundial y un ejemplo de vida que si se agrega como un curso escolar o universitario, estoy seguro que serviría mucho más que algunos de los ya existentes. Hay cosas que nunca podremos arreglar como la incompetencia de Villar y compañía de negarse a entregar el trofeo el sábado, pero sí todo lo que esté a nuestro alcance. Sin temor, sin complejos, sin conformismo y con un miedo que en vez de perjudicarnos, termine por darnos más coraje y concentración.

El argentino había escrito que después de lograr un campeonato, se queda paralizado y no puede disfrutar. Se queda pensando en todo lo que costará volver a repetirlo y luego, en el hotel, se arrepiente de no haber gozado del momento. Tal vez eso pensaba Simeone mientras estaba en el banquillo y los jugadores celebraban. Espero que esta vez sí lo hayas disfrutado, Cholo. Porque como tú mismo dices: “La felicidad consiste en vivir el presente de la mejor manera. Pensar en el futuro no conviene demasiado, si lo hacés, a menudo se te escapa lo que tenés delante”. Al menos hoy, toca disfrutar y no pensar. Sin querer, Cholo, has contado un cuento que se trasladará de generación en generación mientras una pelota siga rodando en algún lugar del mundo. Érase una vez un equipo llamado Atlético de Madrid..

Nos vemos en Lisboa

Daniel R.

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PG en FB: Un Blog de Daniel R. – Aupa Atlético de Madrid

Fotos: Infierno Rojiblanco.com

El equipo que murió mil veces – Previa Final Liga BBVA

 

Teixeira Vitienes pitaba el final del partido, pero algo había cambiado: el Cholo no corría al vestuario. El argentino que siempre bajaba las escaleras con el puño en alto, como si fuera un personaje de The Walking Dead escapando de los zombies, se había quedado estático en el campo. La grada veía a su líder y se ahogaba en la contradicción de llorar o celebrar que con un empate en el Camp Nou se cumplirá el sueño. Era imposible no notar el nudo en la garganta de Simeone y de todos los jugadores. A milímetros de la gloria con ese tiro de Adrián y ahora a un partido entero en ese estadio en el que Luis Figo tuvo que taparse los oídos para no escuchar el infierno de insultos y pitidos en su contra. Las infidelidades en el amor se perdonan, las traiciones en el fútbol nunca. Un traidor motiva hasta a los más tímidos a levantarse de sus asientos y gritar cosas que nunca antes lo habían hecho.

El Atlético de Madrid solo necesita un empate en la última jornada para ser campeón de Liga, pero ya lo han asesinado otra vez. Sin la convicción de octubre, aunque con las mismas ganas y mala intención, hay un sector del aficionado, propio y ajeno, que ya lo ha enterrado. Tal vez hace algunos años, los rojiblancos estarían con el miedo y la cobardía en el cuerpo, se pondrían el disfraz del Pupas y se lamentarían de la poca precisión del que alguna vez fue el héroe de la selección española y de la lesión de Asenjo, un personaje que se nos vendrá a la mente cada vez que hablemos con un ruso de fútbol, que hizo que Willy Caballero llegara a Andalucía. Tal vez en el verano sudamericano esa desconfianza hubiera tenido suficiente validez, pero a estas alturas de la temporada decir, con una seguridad insultante, que el Atleti está muerto es no saber nada de fútbol. Que tiene posibilidades de perder, sí, que puede que se quede sin Liga, también, que la tiene muy complicada, evidentemente, pero no afirmarlo como si fuera un destino ya escrito. Simeone, su comando y sus jugadores han demostrado que esas acusaciones de muerte nunca fueron ciertas. Se había dicho que habíamos muerto contra el Chelsea en la ida, contra el Barcelona en la vuelta, contra el Real en la Copa del Rey, pero estamos aquí: soñando mientras otros duermen.

La directiva del Barcelona, como si oliera el apocalipsis, ha despedido a Carles Puyol el día de hoy. Los blaugranas vienen motivados por la muerte de Tito, por el retiro de Puyol, por hacerle una despedida a la especulada salida de Martino y por callar todos los insultos de sus propios aficionados. Xavi, Iniesta, Fábregas y compañía no están teniendo sus mejores partidos, pero parten con la experiencia de jugar este tipo de finales. Al Atleti eso le peso y contra el Málaga parecía un equipo que no se creía lo que estaba viviendo, con demasiados nervios por alcanzar el éxito de una vez por todas. Toda etapa tiene un fin y este Atleti tiene una motivación, unas ganas, un coraje y un juego escandaloso para su presupuesto para acabar con la tradición. El Barcelona, si tiene un punto débil además de su fragilidad defensiva, es su sufrimiento al jugar contra el Atleti. Xavi dijo una vez que cuando juegan contra los rojiblancos no disfrutan, sufren. El equipo que tenga mayor fuerza mental se llevara la Liga: unos tendrán que luchar contra la tradición, otros, contra el cansancio de haber ganado todo pero tener que seguir haciéndolo y nada menos que contra el Atleti: el equipo que anímicamente está en el cielo. Esas mil muertes no lo enterraron, lo llevaron al cielo.

Por los miles que lloraron y te visitaron en el infierno. Por los que no podrán estar en el campo. Por lo que estarán en el campo. Por los que no podrán verte ni por TV pero estarán con el alma en Barcelona. Por los que te escucharán por la radio. Por Luis Aragonés. Por los que madrugarán para verte. Por la generación que crecerá bajo un fútbol español distinto. Por lo que nos robaron algún día y nunca nos devolverán. Por los 500 millones de televidentes que querrán ver el logro de un sueño. Por ese madridista en misión que en el fondo, quiere que ganes. Por los que necesitan creer en algo distinto. Por los que luchan contra las adversidades. Mañana tiene que ganar el fútbol, mañana  tiene que ganar el Atleti. 

Daniel R.

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