Etiquetas

, , , , , , , ,

El Niño Torres acaba de anotar de cabeza y se prepara para celebrar. El televidente rojiblanco grita el empate y está a punto de transformar las críticas contra el equipo – bajo la premisa de un papelón en Alemania – en un lema común cuando el Atleti se sale con la suya: se defendió, llegó pocas veces, pero golpeó cuando debía. Torres corre y todo es felicidad. De pronto, se detiene y se percata de que el gol es inválido.  Solo entonces esos mismos hinchas, que hubieran alabado al equipo si la anotación subía al score, vuelven a la pataleta y dicen que es el peor partido del Atleti, que es una vergüenza, que nos pasaron encima y demás exageraciones. No se dan cuenta de que su evaluación de la actualidad del Atleti responde únicamente a si ese gol hubiera sido válido o no.  Pero un gol no puede condicionar un análisis tan complejo.

El Atlético de Madrid juega un partido muy pobre en Alemania y el Bayer Leverkusen lo disputa de manera inspiradísima. Si la intensidad contra el Real Madrid y Almería nos permitió atacar hasta con tres jugadores por la banda derecha y ganar con tanta claridad  – Arda tenía dos opciones de pase: Juanfran por el exterior y Saúl por el interior  (incluso Gabi se posicionaba por detrás de los tres como un muro para seguir con el rodillo colchonero), lo que permitía siempre estar en ventaja numérica tanto en ataque como en defensa (regresaban los tres) – la falta de esta en Leverkusen fue un dardo con exceso de aspirina (la primera empresa en inventarla fue Bayer). Nuestro rival, casi imitando nuestro estilo, presionó la salida del Atleti, en otras palabras, a Arda, y evitó que nuestro mediocampo y nuestros laterales puedan combinar con la delantera y entonces causar daño. El menor desgaste físico de los rojiblancos se vio reflejado en las estadísticas: corrieron 6 km menos que los alemanes. En el campo de la intensidad, ya nos habían superado. Por defecto nuestro y por mérito de ellos. 

Las variantes pueden ser claves para revertir un resultado. Pero el Atleti también perdió en ese campo.  Tuvo que realizar dos cambios forzados en el primer tiempo –  Saúl y Siqueira se lesionaron – y no contaba con Koke, un jugador que hubiera liberado la presión sobre Arda: marcar a dos genios siempre es más difícil que a uno solo. En esta situación, con baja intensidad, sin capacidad de juego por las bandas, sin el juego de los armadores rojiblancos y con cambios forzados, quedaba una magnifica solución: la pelota detenida. Tampoco tuvimos suerte con ella: unos pocos centímetros caprichosos hicieron que no validaran el gol de Torres. A los 75’, para cerrar el telón, el gran Tiago salió expulsado.

Fue en ese momento cuando descubrimos lo grande que es el Atleti en el mundo y lo equivocado que está la gente que habla de crisis – bajón sí, crisis no. El Bayer nos tenía contra las cuerdas, pero retrocedió. El último minuto de juego lo demuestra: defensores alemanes pasándose el balón en su campo, esperando que acabase el partido. Respeto. Cautela. Y miedo. Miedo frente a un débil Atleti en un pésimo día. ¿Qué sucederá cuando tengan al frente a un Atleti en un día promedio, como es habitual en las grandes noches de Champions?

Hemos visto como una muy buena versión del Bayer derrota a una pésima versión del Atleti. En el Calderón, habrá que correr como de costumbre, tener a nuestros armadores en su capacidad de siempre, a un equipo más cauteloso en ataque de estilo remontada (para que no suceda lo de Copa contra el Barza) y habrá que explotar las bandas con tres jugadores que suban y bajen como trenes en estampida. Solo así demostraremos que por dos partidos malos (contra el Celta y el Leverkusen) de una era de más de tres años al mando de Simeone, no se puede hablar de crisis.

Nos vemos en Sevilla

Daniel R.

Fan Page: Aupa Atleti 

Twitter: @Colchonero2012

Anuncios