Etiquetas

, , , , , , , , , , , ,

Arda Turan anotaba el tercer gol y sin poder creerlo, confundido por algo que nunca vivió y difícilmente vuelva a vivir, porque no hay nada como las primeras veces, no se decidía en qué dirección salir a correr, gritar y señalar. Su primer tiro había chocado en el palo, pero su fe y esfuerzo le habían dado una segunda oportunidad, esa que les había brindado Simeone y que habían sabido aprovechar. El turco debió recordar todos los travesaños con los que había chocado su Atleti y el de Gregorio Manzano, y con los que pudo haberse ido de vuelta al territorio otomano con la desazón de haber cumplido, una vez más, un desempeño irregular e intrascendente. Esa misma desazón la sentiría Diego Costa mientras se preparaba para patear el penal, y veía como la pelota, los rivales y el árbitro intentaban desconcentrarlo.

En otros tiempos, con otro entrenador, con otro equipo de jugadores, Arda seguiría con sus rulos y hubiera vuelto a su tierra, Diego Costa hubiera errado el penal y Diego Simeone celebrado con un club argentino. Una pésima gestión dirigencial hizo que, irónicamente, todas las piezas indicadas se juntaran. Ahora Simeone corre por toda la banda y grita eufórico a la noche de Londres. Verá en ese cielo oscuro a Luis Aragonés, a su familia con la que no puede estar, a un Falcao que quisiera estar aquí y a los jugadores de su equipo que jugaron en cada centímetro del campo con el corazón del hincha del Atleti y que demostraron que en la vida, a pesar de las dificultades, se puede ser mejor.

El partido comenzaba como la respuesta perfecta a los que se horrorizaron del partido en el Calderón. Mourinho apostaba por la victoria y Simeone, como siempre, también. Como resultado, el partido era uno con mucha intensidad, pero ya no en el bloque defensivo de destrucción de juego, sino en el juego frontal por la subida de los laterales, de los volantes y por un Chelsea comandado por Hazard que creaba muchos problemas a la defensa rojiblanca. Juanfran, si bien siempre despejaba seguro, se mostraba como un punto vulnerable para las galopadas de ese belga magnifico. La recuperación del balón no se hacía esperar por parte de Koke y Mario, para que el primero y Arda intentaran lanzar la pelota al espacio buscando, sin éxito, a Costa y Adrián. El peligro en ambas áreas acechaba pero no se transformaba en uno real. Hasta que los millones del Chelsea y la calidad de sus jugadores aparecieron.

Ya todos habrán visto lo que hizo William y el gol de Fernando. El gol más contradictorio de Torres, que portaba una pulsera rojiblanca, y que dejaba eliminado al equipo de su corazón. Pero cuando los que aún desconocen lo que este Atleti es capaz daban por hecho la eliminación, los rojiblancos pusieron mayor intensidad, mayor presencia ofensiva, mayor ímpetu, mayor calidad, mayor fuerza mental y mayor todo. El Chelsea retrocedió y antes de que Mourinho reaccionara para decidirse en implementar el autobús en su área, la calidad de Tiago, el desborde de Juanfran y el botín de Adrián ponían el empate.  El asturiano, que si me apuran puedo asegurar que no ha jugado más de tres partidos completos en Liga, le tapaba la boca a los londinenses y a los propios colchoneros que pedían su expulsión del equipo. Realmente increíble y admirable como Simeone ha logrado resucitar a jugadores que no daban ni dos pases seguidos hace meses y que ahora pueden incorporarse, gracias a la fortaleza colectiva del equipo, a las últimas instancias de la Champions y hacerlo, igual o mejor que los supuestos titulares. Esos que para Simeone no existen, porque los 22 son importantes.

El segundo tiempo fue un espectáculo de fútbol por parte del Atleti. Hasta cuando el Chelsea logró atacar, Courtois se lució con tapadas inverosímiles. ¿Es humano?, preguntaba el narrador del partido. La táctica del autobús se desmoronaba, el equipo inglés le había jugado de tú a tú al Atleti, sin especular, con la subida de laterales y había demostrado ser menos. ¿Si hubiera planteado la táctica que hizo en Madrid? Simplemente no hubiera tenido la mínima oportunidad de anotar. Fernando Torres, así como en la Supercopa del 2012, tenía que celebrar por dentro. El tercer gol, la igual que el primero, llegaría de una estupenda combinación de táctica, calidad y de jugar “sin pensar” (porque los jugadores rojiblancos ya tienen memorizado la ubicación del compañero, la velocidad y dirección en el pase y los relevos de marca) entre Tiago y Juanfran.

El Atlético de Madrid está por segunda vez en su historia en la final de la Champions League. Está a dos partidos de ser campeón de la Liga Española después de 18 años. Arda ya no tiene rulos, Diego Costa ha dejado atrás las lesiones y polémicas de años atrás, Juanfran, que partidazo, ya no es el tipo con pasado vikingo, Mario ya no es ese mediocampista que había regresado al Atleti a fallar una vez más y Tiago vive su segunda juventud.  No solo importa que el Atleti haya llegado hasta donde está, sino también los medios con los que lo logró: humildad, esfuerzo, convencimiento y lealtad. Este es un hito que tal vez nunca se vuelva a repetir. No porque no se busque, siempre el objetivo de Simeone será ser campeón, sino porque, así como nosotros, hay veinte equipos más, tal vez con mayores ventajas, que trabajaran para lograrlo. Hay que mirar el presente. Detente, obsérvalo y disfrútalo.

Nos vemos en Valencia

Twitter: @Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

PG en FB: Un Blog de Daniel R – Aupa Atlético de Madrid

Fotos: Infierno Rojiblanco

Anuncios