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Hace once años que no vencías en Mestalla por Liga. La última vez había sido en ese lejano 2003, año en el cual el que escribe recién comenzaba a ver partidos de fútbol (aburriéndose y mucho), con gol de un jugador que los hinchas contemporáneos no conocen. Habías existido durante 110 años, pero nunca ganado 9 partidos de Liga consecutivos, nunca alcanzado los 88 puntos, nunca ganado 28 jornadas, nunca estado tan cerca de un doblete de Champions y Liga. Cualquier equipo hubiera sentido vértigo de verse tan arriba, nervios al escuchar las voces que pronosticaban la debacle en febrero, miedo a caer tras tanto trabajo y sacrificio, e inseguridad por el mero hecho de pensar que era demasiado osado quitarle el duopolio al Madrid y Barcelona. Pero el Atlético de Madrid tenía la fortaleza mental y física para dejar todo eso de lado.  Tenía al Cholo Simeone, que desde que vio los 10 últimos partidos de Liga, supo que eran 10 finales. Una vez dijo el argentino que las finales no se juegan, se ganan. Así que como eran finales, y de estas solo se sale victorioso, el Atleti no las pensó, las ganó todas (hasta ahora). Cumpliendo así con su club y afición. Cumpliendo así con la palabra del Cholo. Rompiendo así todos los records.

Los once rojiblancos salieron a una abarrotada Mestalla que se disponía a observar el partido crucial colchonero. Ese tipo de partidos que son el último requisito para saber si el equipo se merece ganar el campeonato. Arda Turan se ausentaba en la alineación de lujo y entraba en su reemplazo Raúl García, ese jugador que ahora es incuestionable y que pocos se atreven a mirar a la cara sin sentir vergüenza ya que, hace algunos años, lo tildaron de cualquier adjetivo menos de uno positivo.  El Valencia, con algunos intentos peligrosos en los primeros minutos, rotaba y controlaba el balón sin poder generar ocasiones claras. El partido era poco claro, con escasas ocasiones de gol y mucha disputa de balón en cada espacio de la cancha. Mientras pasaban los minutos, el Atleti comenzó a controlar el partido, como siempre sin tener el balón, pero con esa sensación de que en cualquier momento un contragolpe o un cambio de juego buscando a Costa podía abrir el marcador. Así llegaría un desborde fenomenal de Costa, zafando de dos rivales desde el piso, para que Koke estuviera cerca de marcar. El Valencia se acercaba un poco más al arco de Courtois pero sentía, como en muchos otros partidos, que nuestra defensa iba a ser impenetrable y que en este encuentro tan importante, no iba a fallar.

Después de varios pelotazos y bastante monotonía, Gabi se encontró con el balón y la marca de un jugador local. Centró la pelota con la presión encima y desde una posición bastante incómoda, pero todos los rojiblancos sabíamos que eso no importaba ya que Raúl García se acercaba al balón con ese olfato goleador inimaginable hace algunos años. Rulo le ganó la disputa al arquero y a dos defensores para peinar la pelota y que el palo se la llevara adentro. La pesadilla de Copa del Valencia regresaba a Mestalla. El sueño del Atleti se acercaba cada vez más.

Diego Costa pudo habernos evitado el sobresalto final si hubiera convertido alguno de los dos mano a mano que tuvo con el portero Guaita. Espero que en Londres este más fino, porque allá no habrá segunda oportunidad, a lo mucho una primera. El miércoles no será Feghouli el que remate en los minutos finales, sino Torres y compañía, y puede que termine con la celebración inglesa “Yeahhhh” y no con el “Ufff” de esta tarde.

Pasaban los minutos de esta antepenúltima final y el Atleti se sabía ganador. La fuerza mental y la concentración podían más que el cansancio. La palabra de Simeone podía más que los nervios y la tembladera de piernas. El árbitro pitó y la cámara enfocó a esos miles de aficionados rojiblancos que acudieron a Mestalla. Una escena que tal vez no recuerden pero que fue el inicio del capítulo de gloria del Atleti con el Cholo. Hoy, hace dos años, el Atleti se clasificaba en ese mismo estadio a la final de la Europa League. Una final que ganaría y que significaría el inicio a la cima, a ser el mejor equipo del mundo. Esa noche, la chamaría enfocaría, al igual que hoy, a las miles de bufandas inclinándose hacia esos jugadores que lo habían dado todo. Esa noche, Adrián la clavaría en la escuadra sin saber que, dos años después, su Atleti podría superar esa gesta. En los próximos días, el Valencia se jugará la posibilidad de ir a la final de la Europa League y de cobrar la revancha ansiada desde el 2010, y el Atleti, de arreglar una cita que no terminó bien en 1974. Nunca es tarde para hacerlo.

Nos vemos en Londres

Twitter: Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

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