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El muro de Berlín, ese gran símbolo de separación de dos mundos dentro de uno, no solo dividía a dos poblaciones en Alemania, también fraccionaba las creencias, los estilos de vida y la forma de hacer las cosas y afrontar la vida de ambos bandos. Lo que sucedía en el “otro lado” se basaba en rumores y era una gran fuente de curiosidad. El Atlético de Madrid, por muchos años, vivió rodeado por una gran muralla que impedía que extraños y ajenos se enteraran de lo que realmente sucedía en el club. Los colchoneros conocían todo lo que les era ajeno (clubes multimillonarios y con estrellas provenientes de todo el mundo) pero, a cambio,  nadie los conocía a ellos. Nadie entendía lo que significaba y quería construía el Atleti de Simeone.

Los éxitos del Cholo eran minimizados y tildados de pasajeros, muchos periodistas argumentaba hasta el cansancio que los rojiblancos, esos extraños, terminarían por caer y que competirían con los grandes, claro, pero no ganarían. Competirían para perder. Serían una segunda versión del Athletic Bilbao, del Málaga, del Villareal. Estas críticas neutralizaban a los curiosos que intentaba ver más allá del muro a ese coloso que se construía cimiento a cimiento, jugador a jugador y partido a partido. Pero el Atleti no iba a ser Espartaco, no iba a ser el equipo del pueblo que terminaría en la cruz, iba a ser esa fuerza que con los mismos escasos recursos del esclavo de Tracia, vencería al poder. Así lo ha hecho el Atleti y ha logrado derrumbar ese muro de críticas que lo hacía invisible. Los hechos han derrotado a la especulación, la desconfianza y la mentira. Ahora está en la mente de los ciudadanos del mundo escoger en que equipo creer y con qué valores, jugadores y clubes identificarse. Les recomiendo uno que viste de rojo y blanco. Les podrá dar un sentido a su vida.

Ese equipo que viste de rojo y blanco ha dado una lección al mundo del futbol de cómo enfrentarse a retos mayúsculos con armas nobles. El partido comenzó tras un escandaloso espectáculo de algarabía, pasión y apoyo por parte de la hinchada. Cualquier colchonero hubiera aceptado cualquier petición a cambio de poder ocupar hasta el sitio más incómodo en el Vicente Calderón. Más aún cuando pasaron los primeros veinte minutos. El Atleti con su línea de 4-4-2, con Adrián, Villa y Raúl García, destrozaba al Barcelona. Los dos tipos de presión planificados por Simeone, la primera asfixiando la salida de los blaugranas desde la defensa y la otra defendiendo de mitad de cancha para atrás con los once jugadores, surtían efecto. Los jugadores del que fue el mejor equipo del mundo se sentían agobiados y acorralados por cada jugador colchonero y cada alma que alentaba desde la grada. Los blaugranas no lograban ni pasar el primer cuarto de cancha sin perder el balón ya que tenían al frente a uno de los equipos con más resistencia física, sacrificio, velocidad en la marca y recuperación del balón de todo el mundo.

Con mayor intensidad y convicción que sus rivales, el Atleti, comandado en ataque por Villa, Adrián, Koke y Raúl García hacían que los postes del arco de Pinto estuvieran a punto de romperse de tantos balones que chocaban contra ellos. Villa erraba dos disparos al travesaño y Adrián hacía lo mismo, pero terminaba con un final feliz: el rebote lo cogía el Guaje, que parecía haber rejuvenecido un par de años (en ningún partido había estado tan veloz ni dinámico) para centrar, que Adrián pivoteara al espacio y que Koke, el crack que tiene como hobby estar con su familia, anotara el gol más importante de su carrera. Simeone, el mejor psicólogo-entrenador- comunicador del mundo había logrado su objetivo: hacer resurgir a Adrián de las cenizas, tras haber tenido dos temporadas horrendas, al menos en este partido tan importante. Luego el Atleti bajó la intensidad y se defendió cerca de su área sin que ese ataque que vale millones conformada por Messi, Neymar e Iniesta pudiera acercarse a lo que hicieron los atacantes del Atleti, que evidentemente, no valen ni la tercera parte que el argentino.

El segundo tiempo fue otra lección de fútbol en el que el Atleti demostró que los cracks del Barza están a años luz de igualar el compromiso, solidaridad y sacrificio de cada jugador colchonero. Tal vez el nombre de Gabi o Raúl García nunca lleguen a conocerse más allá de Europa, como si lo hacen los peinados de Neymar, pero los colchoneros no olvidaremos el desgaste, esfuerzo y sudor de cada carrera del español para detener a un rival blaugrana que probablemente nació con mucho mayor talento, pero que ha sido superado por el esfuerzo, preparación y concentración de cada jugador nuestro. Ahora que el muro está derribado, tal vez muchos puedan entender que lo que hace a un jugador no son las huachas o regates que ejecute, sino su trabajo para el bien del equipo. Lo más admirable era ver cómo cada jugador que ingresaba como el Cebolla Rodríguez o Diego tenía mentalizado su aporte en el esquema de marcaje. A diferencia de Messi, que solo corrió 1,5 km más que el portero blaugrana, ninguno de los nuestros ahorraba esfuerzos en regresar a cubrir, a hacer relevos, a barrerse si tenía que hacerlo o sacrificar su cuerpo si con eso lograba hacer un poco más feliz a los millones de colchoneros que lo aplaudían sin cesar.

El Barcelona ha caído sin poder atacar claramente ni en los minutos finales. Los jugadores no se han cansado de hacer sufrir a los culés, han sentido en carne propia la aplanadora que era el equipo madrileño y han sido sobrepasados. Ya no hay muro, ya no hay especulaciones ni mentiras ni rumores. El mundo entero puede ver a los rojiblancos cómo realmente son: un equipo competitivo y sobretodo, ganador. Un equipo que, a pesar de que nos quieran hacer creer lo contrario, no depende de Costa o de Arda. Que sin ellos puede clasificar a las semifinales de la Copa de Europa. Un equipo en el cual los jugadores quieren estar y se sienten identificados. Un equipo que ha logrado superar al Barcelona y Real Madrid. Ya no hay razón para el muro, no hay razón para que Costa y compañía quieran marcharse, ya no hay razón para dudar e ignorar a ese rebelde. Les presento a un simple y llanamente equipo de fútbol. Les presento al Atlético de Madrid. Sería bueno que le echen un vistazo.

Nos vemos en Getafe

Twitter: Colchonero2012

Fotos: Infierno Rojiblanco

 

 

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