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Fueron cerca de 72 minutos en los cuales el Real Madrid domino las acciones, los goles y la suerte, y cerca de 72 horas en las cuales la prensa y directiva madridista montaron una campaña exagerada y hasta “sucia” para salvar a Cristiano de la suspensión de Copa y para avisar a los árbitros que si se atrevían a meterse una vez más con sus “estrellitas”, se irían a la nevera. Ya lo lograron con Ayza Gámez, un árbitro que en San Mamés hizo lo que tenía que hacer pero que para su mala suerte hizo cumplir el reglamento contra el clan todopoderoso. Y cuando lo haces contra ese clan, que encima se encuentra desesperado por títulos (porque dos temporada seguidas de seguía serían un caos),  ganas en dignidad propia pero pierdes en tu carrera profesional. Cristiano Ronaldo no debió jugar el partido de Copa, debió recibir cuatro fechas de sanción (lo que conlleva a que las suspensiones se apliquen en Liga y Copa)  ya que su gesto con la mano era para dos partidos como mínimo. La intención es lo que cuenta, no si el cuarto árbitro lo ve o no lo ve, es como si estuviera en vivo en TV y el entrevistador me saca el dedo medio sin que yo lo vea. Lo ven millones de personas por TV. Pero como yo no lo vi, el entrevistador no debe ser sancionado. Esa es la lógica estúpida que usó con éxito el Madrid y los medios para defender al portugués. Como el cuarto árbitro estaba volteado, el gesto de Cristiano no debía ser castigado.

El show que montó CR7 con intento de puñete incluido (eso que nadie quiere ver) da para otras dos fechas. Pero juega en el Madrid y cuando sucede eso recibes un trato especial. El castigado termina de vacaciones y el justo en la nevera. Un diario  deportivo español en específico  dedicó cuatro días de titulares a la “injusta”, “exagerada” y “delincuencial” expulsión de Ronaldo. ¡Cuatro días! No es normal. No es normal que reciba más días que la muerte de una de las mayores leyendas del fútbol español. Bienvenidos a las reglas del fútbol actual.

Llegaba el Atleti al Bernabéu. Como nunca, no llevaba el peso del quinquenio de años sin ganarle al Madrid. La final de Copa y el partido en Liga ponían toda la presión en el conjunto blanco. Tenían la presión de lavarse la cara y moral frente al Atleti, pero también sabían que si caían iban rumbo al cataclismo. Demasiado en juego para dejar que sancionen al Balón de Oro.

Es fácil hablar un día después pero creo que Arda y Diego no debieron jugar juntos. La marca no es su especialidad. El partido era uno en el que se necesitaba más físico y despliegue que calidad, más marca para ganar el mediocampo que otra cosa. El Atleti es uno de los mejores equipos del mundo pero no es perfecto y tuvo una noche horrible. Salía al campo con las bajas sensibles de Filipe Luis y sin Villa. Salía al campo con una carga de cansancio por la seguidilla de partidos. Pero salía al campo sin eso que lo hizo mágico en las finales: sed de venganza por el dolor sufrido. El cronista mexicano Juan Villoro ha escrito mucha literatura de fútbol y una vez dijo que un equipo para ganar necesita haber sufrido antes. Tener ese deseo de cobrar revancha por tantos malos momentos. Ese deseo lo tenía el Real. Los rojiblancos salían al campo sin la intensidad de siempre (los papeles se habían invertido) y sin la frescura ocasional. Salían al campo sin ayudar a la suerte, que esta vez ayudó y mucho al Madrid. Pero también fue porque ellos la buscaron. Salían al campo sin encontrar en su mapa el mediocampo. Y nunca lo encontraron. El clan saboreaba.

Diego era sustituido finalizado el primer tiempo, Raúl García aportaba nada en elaboración (jugaba en la posición donde casi nunca rinde), Costa era víctima una vez más de las agresiones madridistas (que tampoco serán castigadas como la salvajada de Arbeloa), Gabi no era el pulmón de siempre  y nuestra defensa sufría la intensidad, frescura y calidad adversaria. Jesé Rodriguez se marcaba un partidazo y anotaba el segundo, un gol que tal vez en otra noche y con otro rumbo del partido Courtois hubiera atajado. El Atleti no jugaba como de costumbre pero cada gol disminuía más lo que quedaba en el campo de ese supercampeón de Europa. Si es difícil compensar el presupuesto del Real, imagínense cuando juega con su once de gala contra un rival con bajas importantes (la plantilla del Atleti es corta y toda baja es sensible), cuando la suerte lo acompaña en los goles, cuando sale más enchufado en todo y cuando todo lo que tira entra en portería.

El clan ya tiene lo que quería. Jueguen la final que querían. Suspendan a más árbitros si es que interfieren legalmente con sus victorias. Monten campañas para librar a los suyos y hacer quedar a los demás como pequeños y criminales. Titulen que su equipo deshizo al Atleti en vez de escribir de manera más respetable y lógica. Pero eso ustedes no lo entienden. Espero que Simeone no les dé el gusto de jugarles de tú a tú en el Calderón. Todavía nos quedan dos objetivos: Liga y Champions, y tenemos que guardar reservas. En el primero vamos en el liderato, eso que tanto les arde. El Atlético de Madrid ha sufrido una caída, normal en un equipo de fútbol, pero saben que se recuperará más pronto de lo que tarden en celebrar este triunfo. Y le temen.

Nos vemos en Almería.

Twitter: Colchonero2012

 E-mail: atleti2012@hotmail.com

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