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No puedo ni debo escribir sobre el partido. Las dos cosas que más ansiaba que sucedieran en este Atleti han sucedido en menos de 72 horas. Pero hay algo que las supera y es imposible obviarlo. Que no es bonito, pero que es místico.  A Él le dedicaré casi toda esta crónica. El héroe perdido, el jugador añorado y el ídolo deportado Diego Ribas volvía a vestirse de rojiblanco. De un día para otro. Abrí y cerré mis ojos varias veces para creerme la noticia pero no era un espejismo ni era que tenía demasiado sueño. Era cierto, el Cholo Simeone había logrado otra gesta: convencer a nuestra directiva que soltaran dinero en bien del club para contratar al brasileño. Durante todo el viernes no pude despejar el rostro alegre de Diego con la camiseta rojiblanca de mi mente. La otra noticia fue aún mejor. El Valencia derrotaba al Barcelona en el Camp Nou, otra vez tuve que frotarme bien los ojos, y dejaba al Atleti con la posibilidad de ser líder absoluto. Pero desde ese momento la fuerza, mística, energía y motivación de Luis Aragonés ya estaba en el ambiente. Porque ni en su tumba Luis dejara de motivar a los jugadores, ya que quedara su legado, su recuerdo y su grandeza. Especialmente a los que vistieron, visten y vestirán de rojo y blanco.

Todavía me dura la resaca de todo lo que pasó en el Atleti el fin de semana, ese sentimentalismo y energía mística que te eleva, imposible de recibir de otro equipo. La muerte de la leyenda venía precedido de una buena nueva: la llegada de Diego. Es como si el Atleti fuera la vida, ¿a cuántos de ustedes no les ha ocurrido que un familiar enfermo parece recuperarse y mostrar buenos síntomas, como su último adiós, para luego caer para siempre? Diego llegaba a Madrid pero Luis se iba. Nunca lo conocí ni lo vi jugar alguna vez. Pero por lo que cuentan los rojiblancos históricos y sufridores, representó los valores inherentes del Atleti, esos que me he cansado de repetir una y otra vez en muchas de mis crónicas y que todos los colchoneros nos los sabemos de memoria. Y que no son iguales a los de otros equipos. “Máteme usted, pero no me mienta”.

Con Luis se va gran parte del fútbol rojiblanco de antaño. Ese fútbol en el cual las diferencias económicas no eran tan grandes y un equipo humilde, de barrio pero talentoso, podía al menos disputar el título. En el cual el Atleti una temporada y otra era un equipo digno sin necesidad de que pasaran ocho años para que sucediera. Se va el entrenador que nos hizo campeones del mundo pero no lo hizo sin dejar su última huella de ese fútbol de los sesenta y setenta: Diego Ribas era fichado el viernes, llegaba en avión el sábado y el domingo era la estrella del partido con gol incluido. Esas anécdotas que se escuchaban hace más de 30 años de jugadores que cruzaban un océano, llegaban diez minutos antes del encuentro pero eran cargados en brazos al final el encuentro. Estoy convencido que en tú último suspiro, no viste ni negro ni blanco, viste rojiblanco. Viste ese futuro prometedor del equipo de tu vida y dejaste esta vida tranquilo. Porque tu Atleti estaba en buenas manos, estaba en las manos de ese hombre al que lograste por varios segundos sacarlo de concentración en la previa de tú partido, algo que nadie ha logrado hasta ahora. Sabías que estaba en manos de ese hombre al que le escribiste un prólogo: “Por haber sido siempre una persona franca y sincera de mente, corazón y espíritu”. No solo lo es el Cholo, también lo fuiste tú. “Y usted, no pise ese escudo”

Hiciste que gran parte de la prensa mediática y superficial que acostumbra pasar de todo no lo hiciera contigo. Hiciste que gran parte de hinchas colchoneros que no abren la boca en el Calderón lo hicieran por ti, para aclamar tu nombre, para intentar que escucharas sus alabanzas en tu sueño profundo. Para contarte que tu Atleti era líder. Hiciste que Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo, que cada vez más muestran menos respeto para las leyendas rojiblancas, no ahorraran esfuerzos para hacerte un gran homenaje en ese estadio donde nos sacaste campeones del mundo para veintiocho años después volver y sacarnos del infierno de segunda división. El siguiente día de tu partida, el Atleti fue líder absoluto de la Liga BBVA tras dieciocho años sin hacerlo. Es la primera vez en mi vida que lo presencio. Es la primera vez en mi vida que le escribo una carta a una persona que sé que nunca la leerá. Pero el escudo ya no va por fuera, va por dentro. ¿Lo han entendido?

¿Lo han entendido? Pregunto, ¿lo han entendido? ¿Sí? Pues esto, esto (golpeando la pizarra), no vale para nada. Lo que vale es que ustedes son mejores y que estoy hasta los huevos de perder con estos, en este campo. Son el Atlético de Madrid y hay 50.000 dentro que van a morir por ustedes. Por ellos, por la camiseta, por su orgullo, hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco».” L. Aragonés, final Copa del Rey 1992, Real Madrid 0 vs Atlético de Madrid 2.  

Nos vemos en el Bernabéu.

Twitter: Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

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