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No es suerte mi querido compañero. Su camiseta tampoco es amarilla, es rojiblanca, pero hay que respetar la indumentaria del rival. Raúl García tampoco estaba ubicado en el momento adecuado en el lugar indicado por fortuna. El gol del Valencia le dará más emotividad y desgaste físico a los equipos aunque para mí es anecdótico. Un gol que sirvió para levantar a Mestalla pero no para sacar adelante una eliminatoria. Una eliminatoria que, aplicando el partido a partido, se ve muy esperanzador y glorioso para los nuestros. Y muy complicado para ellos.

Cuando un equipo hace uno de los mejores partidos de la temporada y aun así solo logra en el último suspiro obtener un resultado que evita su muerte tiene que mirar a la acera de enfrente. Porque el rival al que se está enfrentando no es uno cualquiera. Los ojos admirados y envidiosos (tanto de manera sana como dañina) que ahora observan a esas bufandas rojiblancas y por qué no, verde y oro, antes eran trasladados a los nuestros. Veíamos como un equipo catalán nos goleaba a pesar de haber hecho un partido y desgaste bastante admirable, y como de manera realmente estúpida e injusta un equipo blanco se iba con la victoria de nuestro campo tras 14 años consecutivos haciéndolo.  En el fútbol no existe la injusticia o justicia, solo existe el resultado y el modo como lo lograste. Ahora el Valencia veía como su adversario casi sin llegar al arco, estaba a punto de llevarse la victoria mientras que ellos habían tenido varias ocasiones de anotar. Pero les faltaba un poco de calidad, experiencia, confianza y también arquero. Mucho arquero. El buen sistema defensivo del Atleti (con Toby) no podía evitar todos los ataques del conjunto local, un equipo que tuvo casi el completo dominio del balón en la segunda mitad mientras los rojiblancos solo la podían observar. Pero aparecieron las individualidades, la experiencia y confianza como equipo. La diferencia entre un equipo supercampeón y otro que recién inicia  un proceso que busca que se parezca al rojiblanco en éxitos y trabajo.

 

El Atleti sabía que no debía desesperarse ya que el gol podía llegar en cualquier momento. No daban más de cuatro pases seguidos, pero tenían los recursos de siempre: balón parado, contragolpe, desquite de Costa, etc. Los recursos, los jugadores y la posesión no sobraba pero si podía alcanzar. Y ha alcanzado hasta ahora para llegar a media liga en lo más alto de la tabla. Veremos si alcanza el próximo sábado. Me olvidaba de otro recurso importantísimo: la calidad de Koke en los centros. El canterano coloca un centro peligroso y el portero rival se equivoca garrafalmente (no quitaría de la explicación los nervios por la amenaza que esto significa cuando el equipo dominante de Madrid lo ejecuta). Raúl García sabía que eso podía pasar y esperaba el balón. Tenía la confianza y experiencia para estar ahí. Un poco de suerte sí, pero solo un poco. La frustración de Pizzi era increíble y muy comprensible.  No solo había sido suerte. Simeone una vez dijo que a la suerte hay que ayudarla, y este Atleti la ha ayudado con esfuerzo, disciplina defensiva, calidad de balones parados y desarrollo personal. Uno que no ha sido fácil ni gratuito. Hemos pasado mucho para lograr esta hazaña y posición de privilegio en el cual  todo parece fácil, los triunfos llegan como el esfuerzo de todos nuestros jugadores pero no hay que olvidar que detrás de eso hubo sudor, lágrimas y corazón.

Thibaut Courtois ha sido uno de los mejores ejemplos de crecimiento como futbolista. Fue uno de los responsables de la frustración del conjunto rival aunque muchas de esas “paradas imposibles” que se comentan en la prensa fueron más por responsabilidad del mal ejecutor que del talento del belga. Porque si muchos de esos tiros llegan a ser gol, se estaría hablando de que Courtois pudo haber hecho más. Y cuando sucede esto no se puede estar hablando de tapadas imposibles. Con esto tampoco le quito mérito en que realmente realizó otra atajadas que realmente valen la pena idolatrar. No pudo hacer algo en los últimos 10 segundos del partido. El empuje, la suerte, la desconcentración en la defensa y el enésimo centro de Guardado pudieron más que su habilidad.

Pizzi sabe que se enfrentará el próximo martes a un equipo con muchas virtudes y con defectos que ha sabido minimizar. Que ayuda a la suerte y por eso esta última la ayuda. Que tiene a uno de los mejores porteros del mundo. Que tiene al mejor delantero brasileño actual y a la mejor línea de cuatro atrás del momento. Que tiene a un capitán omnipresente y casi omnipotente en el campo de juego. Perdón, no los tuvo por dinero o porque sí. Los tuvo con mucho esfuerzo y sacrifico. Y así buscaremos ser líderes absolutos el próximo sábado. Porque tenemos que ganarle al Barcelona y ser punteros absolutos. Ya toca.

Twitter: Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

 

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