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El árbitro pita y queda esa sensación muy amarga de que el partido se nos fue de las manos. Porque más allá de merecimientos, juego del rival y juego del Atleti, el triunfo ya se olía a orillas del Manzanares. No importaba que el Atleti haya jugado un partido malo (aunque hay que reconocer el mérito enorme del Villareal que plantó cara mediante buen juego), que Costa y Villa hayan estado en un partido de los más bajos que se ha visto, que el ingreso de Arda haya sido invisible, que no hayamos creado juego colectivo por más de 5 minutos. No importaba porque el triunfo estaba cerca y todos lo sabían. Y que por una cojudez defensiva se nos fue de las manos.  Lección para el Atleti que demuestra que con inercia, no siempre alcanza.

 

El Atleti decepcionó en la jornada de hoy no solo por el empate (con sabor a derrota, tanto que antes de escribir empate puse derrota) sino por la forma como se le fue el partido y la forma como jugo durante los 90 minutos. El gol llegaba por esa actitud ofensiva que tiene este equipo en los primeros minutos de juego en el cual agarras al rival un poco apagado y desconcentrado. Lo que sucedió en esos 3 minutos del partido no volvió a repetirse en los 92 restantes. Un Atleti que apenas tenía posesión del balón, que no creaba situaciones, que no hacía jugadas en conjunto frente a un Villareal que se animaba a más pero que tampoco peligró el área rojiblanca de manera tan clara. Muchos panfletos hablan de superioridad amarilla pero yo no la vi por ninguna parte. Lo que vi fue dos equipos muy competitivos, que evitaban cualquier intento rival de construir juego mediante resistencia física, fricción e intensidad. Ningún equipo dejaba jugar al otro y así es como las situaciones de gol llegaban a cuenta gotas. Pero la decepción radica en que esperábamos a un equipo rojiblanco que fuera el de los grandes partidos contra rivales complicados. Esperábamos un equipo que no solo se encargue de evitar las acometidas rivales, sino que también proponga y tenga un desempeño ofensivo importante, cosa que nunca sucedió. Y sino ocurría eso, al menos esperábamos el triunfo. Cosa que tampoco sucedió.

El partido del Atleti fue malo, como muchos de los que lleva de visitante. La diferencia es que contra otros rivales si se logró la victoria por dos factores: la eficacia y picardía de nuestro ataque y la solidez defensiva. Otros partidos de visita también se jugaron mal pero la calidad de Villa o Costa solucionaban el problema y te cerraban un partido. Si la diferencia era mínima, la solidez delos cuatro de atrás más los pivotes le ponían candado al marcador. En esta ocasión teníamos una mínima ventaja y el factor que debió llevar al triunfo fue la solidez defensiva (ya que hubo un cortocircuito en nuestro juego ofensivo), pero que lamentablemente brilló por su ausencia en una única jugada en el tramo final del partido. El Atleti estaba en el campo y por inercia muchos pensábamos que ganaríamos, así como lo habíamos hecho en muchos partidos anteriores. Pero esta vez no estaba ni Filipe ni Godín, sino Insúa y Toby. Sería injusto culpar al argentino porque en la jugada del Villareal se puede ver una pasividad muy grande en Tiago, Miranda, Toby y Juanfran. En mi opinión, en orden de culpabilidad de la jugada maldita. Sería injusto echarles la culpa a ellos, todo el equipo es responsable del resultado así como nuestro rival.

No era que el Atleti no quería (falta de ambición), era que el Atleti no podía (falto de creatividad y calidad). Koke estaba muy solo con un Raúl García inoperante, con un Costa desconectado y un Villa invisible. Juanfran sacaba adelante al equipo con sus despliegues por su banda pero no era suficiente. En estos partidos de gran jerarquía es donde se analiza la verdadera capacidad del banquillo, y se puede decir que Emiliano cumplió pero no destacó (ni fue el arma letal que es Filipe por su banda) y que a Toby todavía le cuesta adaptarse a la gran exigencia de la liga española. No los estoy crucificando, solo creo que les falta ritmo de competencia para no cometer errores tontos como ya le sucedió al belga en Barcelona. En este aspecto tampoco ayudó Miranda, responsable en el gol ni el resto del equipo. Cuando todos juegan mal, no se pueden buscar único responsables.

Queda la sensación de que con rotaciones y jugando mal se le pudo ganar al cuarto clasificado. Pero como queda demostrado hoy, jugar mal no es ninguna garantía para sacar los tres puntos y que no siempre jugando de esta manera nos llevaremos la victoria. Y si lamentablemente vamos a jugar de esta manera, debemos tener una ofensiva muy despierta o un sector defensivo totalmente concentrado y sin fallos. Como nuestro sector ofensivo y defensivo no es perfecto, resulta una mejor vía acostumbrarnos a ganar de visita jugando bien. Hace pocos meses estar ubicado en el segundo lugar de la tabla hubiera hecho que todo sean aplausos para el equipo. Ahora, el equipo va segundo y aun así los hinchas le exigimos más. Un síntoma de mejora en exigencia, competitividad y una clara muestra que estamos dejando atrás la mediocridad y conformismo. Gracias Cholo, espero que los atléticos nunca se olviden de que si llegamos contigo a este nivel de gloria, podemos hacerlo una y otra vez. El quinto puesto y el tercero en grupos de Champions no es nuestro lugar. Nuestro lugar es la gloria. Si no estuviera el mejor equipo del mundo en una de sus mejores temporadas en nuestra liga…..

 

Twitter: Colchonero2012

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