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Ya lo esperábamos de ese joven llamado Atlético de Madrid. Los demás seguirán añorando, admirando y envidiando su tremenda capacidad para desenvolverse de tal manera con una seguridad, fluidez y esfuerzo que cualquiera quisiera tener. Cuando se le plantea un reto accesible no solo lo cumple sino que lo deja como un desafío insultante para su tremenda capacidad  y cuando se le pone enfrente un desafió muy complicado lo saca adelante de la mejor manera. La confianza, honestidad, regocijo del esfuerzo (la vuelvo a repetir) y responsabilidad por mejorar cada día ha creado esta obra maestra llamada Atlético de Madrid. Un equipo que ha logrado que la Champions nos quede pequeña, que el hincha colchonero y el jugador e hincha rival sepa lo que le espera en el Calderón: un infierno total de fútbol en el cual pocos salen sin heridas. Desde que comenzó la temporada solo el mejor equipo de la historia (según muchos analistas) ha salido vivo, más no victorioso. Esas palabras tan repetidas pero importantes como seguridad, esfuerzo, honestidad y trabajo han hecho que ese equipo que veían como mediocre, limitad e incapaz de pelear por la Liga lo haya logrado. Plantéense y apliquen esas palabras en su vida real. Sino el esfuerzo del Atleti habrá sido en vano. Porque para llevársela fácil, para la flojera, el conformismo, el engaño y la hipocresía tenemos a los del otro lado de Madrid. Y ningún colchonero quiere ser como ese modelo o constructo del madridista, que no siempre es real (sería ingenuo pensar que todos los madridistas son así) pero que es el concepto que tenemos de un sector de ellos. Algo que nunca quisiéramos ser.

Pero el joven Atleti después de haber hecho una fatiga notable no está conforme. Se exige más. Los miles de aficionados lo aplauden pero él se siente poco contento con lo que ha hecho porque siente que no es suficiente. Siente que no basta haber clasificado a octavos de final como cabeza de grupo en solo 4 fechas, que no basta estar goleando, que no basta solo pelar el título sino también ganarlo. Que no basta rendir al 110%. Tira sus guantes negros (un brasileño que jugará por España) y los papeles porque está desesperado por cada mínimo error que comete. Se queja de no ser perfecto a pesar de que serlo es imposible. Pero mientras más busques acercarte a la perfección, esta estará más cerca de ti. Si nunca la buscas, nunca llegaras a ella y no podrás diferenciarte del resto. Solo se relaja de manera muy ligera cuando anota el último gol y se pregunta ¿objetivo cumplido? Él mismo se responde: “Para nada, esto recién comienza”. Cuando llega a la casa tras destacar sobre el resto de sus competidores reflexiona sobre lo hecho. Mientras que los otros derrotados se conforman con su mediocridad o planean mejorar “de boca para afuera” este Atleti hace una autocrítica de su quasi-perfección. Otro personaje (criticado en este blog) que también ha marcado comenta algo parecido a lo siguiente: “En el primer tiempo no salimos tan enchufados como debimos”. Lo dice tras haber goleado 4-0 y tras haber clasificado a octavos de final de la Champions. Ya lo decía el profe Ortega: “Simeone tiene los horarios desfasados”. Para el progreso de su club no hay impedimento que valga. Es el tipo de entrenador que cualquier equipo quisiera tener y estoy convencido de que Simeone destacará en muchos equipos, pero con muy pocos tendrá la sintonía y relación que tiene con el Atleti. Porque el Atleti es su club.

Más sorprendente resulta aun cuando dos miembros de este Atleti hacen todo por ganarse la confianza de su líder a pesar de contar con pocas oportunidades. En otros tiempos, Cebollita y Adrián se hubieran largado de un porrazo del Atleti (como Forlán y compañía) pero ahora buscan aprovechar cada minuto y ganarse el titularato.  El propio Simeone ha hablado con el uruguayo de ciertas limitaciones que impiden que juegue más seguido en el Atleti pero este se niega a irse. Se niega porque sabe que este Atleti no es el de antes. No es el equipo mediocre ni limitado. Es un equipo de verdad que transpira gloria y respeto. Un equipo que si pierde, más allá de las críticas al trabajo futbolístico de algunos, no se le puede criticar su coraje, responsabilidad y esfuerzo. No se le pueden echar más huevos de los que le están echando. En la plantilla hay una gran competitividad, tanto que siempre quedan fuera de lista dos jugadores que podrían ser titulares en otro equipo de España menos los dos de siempre. Solo falta Diego Ribas para tener una plantilla compensada y que Enrique Cerezo y Gil puedan poner su primera estrellita de papel “decente” o “aceptable” en su currículo colchonero, un currículo que nunca se limpiará de toda la lacra que tiene. De todo el daño irreparable que le han hecho al Atleti (y que le siguen haciendo) y que nunca perdonaremos. Porque todos los clubes que se quieren mantener en la gloria también necesitan de otro factor muy importante: un presidente de verdad.

Twitter: Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

 

 

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