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Puede que por la influencia de tantos años con la misma tendencia,  por el miedo a tener la “moral por los cielos” o por el relajo que significa enfrentar al Celta después de haberle ganado a domicilio al Real Madrid y Oporto en menos de 4 días sentía que este partido se iba a hacer muy largo y complicado. Y peor, tenía un presentimiento de que la racha se iba a cortar. Años atrás, con otros entrenadores y jugadores, este partido hubiera sido dejado de lado por ambos grupos ya que hubieran estado pensando en el receso eliminatorio o en su descanso “merecido”. Tantos jugadores y entrenadores hubieran visto el triunfo en el Bernabéu y Oporto como el título de la temporada, como la meta cumplida, como lo máximo que podía conseguir nuestro equipo y en consecuencia hubieran salido a la cancha a especular y dejarse llevar por el sol, el tiempo, el rival, la apatía, y muchos más factores conformistas. Experiencias de esas hemos tenido y muchas. Pero este equipo del Cholo es diferente y a esa realidad yo me aferraba. Después de los dos triunfos pasados, la única celebración de Simeone era la siguiente: “Mi mente está puesta en el siguiente partido, ahora lo más importante es el partido contra el Celta”. Esa energía y pensamiento se transmitió a los jugadores y así comenzó el juego. Con un Atleti que no pensaba en ningún descanso pero que estaba totalmente enfocado en seguir luchando con el Barcelona por el mejor arranque liguero de la historia. Ambos equipos han logrado el mejor inicio con 8 triunfos consecutivos (8 de 8) y veremos quien resiste más.

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Comenzaba el partido con la alineación de lujo (regreso de Mario) y con la misma intensidad, dinámica, disposición táctica y buen juego al que nos tienen acostumbrados. La presión se hacía desde muy arriba (en campo rival) y uno de los datos más resaltantes es el plan de Simeone  de presionar a los “jugones” y dejar libre a los que son pocos dotados para crear juego. Contra el Madrid se presionaba desde más atrás (mitad de cancha hacia atrás) para controlar a los “jugones” que estaban ubicados en ese sector, sin embargo, contra el Celta se presionaba desde muy arriba (tres cuartos de cancha para adelante) ya que en ese lugar estaban ubicados lo que podrían crear juego. El Atleti no mostraba ningún síntoma de relajo, conformismo o soberbia frente al rival. Tanto Juanfran como Filipe se proyectaban con frecuencia y Diego Costa se encargaba de desquiciar a los defensores rivales para crear peligro o habilitar a sus compañeros. Koke y Arda buscaban constantemente los espacios y los tiros de esquina se hacían muy frecuentes. Era una orquesta sinfónica de presión y ataque vertical con juego por las bandas, pases filtrados, centros precisos, desbordes y control del balón cerca del área del Celta.

Las ocasiones llegaban a montones. Diego Costa y Villa no lograban encajar el balón entre los 3 palos y el portero rival se convertía en figura del partido. El brasileño fallaba un penal y el asturiano una ocasión clarísima frente al portero. Lo único que faltaba era el gol. El Atleti se desesperaba pero por inercia la ventaja tenía que llegar. Cuando se acababa el primer tiempo, un desborde de Filipe logra que entre Diego Costa y Godín encajen el primero. El segundo tiempo seguía con la misma tendencia, con un dominio total de los colchoneros y con una fiesta en el Calderón por las gradas repletas y el ambiente. David Villa se encargaba de confirmar que no está en su momento tras fallarse un gol increíble y lesionarse en la misma jugada. Pero el otro, el titán Costa, daba una lección maravillosa de cómo sacarse a un rival y definir frente al arquero. En el segundo gol es increíble la facilidad con la que se quita de la marca al único defensor que lo marcaba para anotar su doblete.

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Hasta que llegó la pesadilla colchonera que será el único motivo por el cual el Barcelona y Real Madrid podrán tener una leve ventaja futbolística a fin de temporada (aparte del abismo de ingresos): el cansancio. Los jugadores comenzaron a notar el desgaste de la seguidilla de partidos y el Celta se envalentono. Óliver Torres ingresaba con media hora restante pero terminaría por facilitar el ataque rival al poseer una carencia en su capacidad de marca y de cubrir espacios. El Cebolla entraba para darle más aire a un Atleti que se ahogaba y que pedía la hora. Las piernas ya no respondían y Gabi tenía que salir lesionado (dos semanas) del terreno para dar ingreso a Joshua Guilavogui. La grada comenzó a animar, a motivar para que los jugadores sacaran fuerzas de donde ya no quedaban mientras que el Cholo levantaba los brazos para tratar de afectar a la gente que piensa que ir al Calderón es ir a una misa. Llegó el descuento y las ocasiones del Celta. Con oficio, con Courtois y por haber sacado una diferencia importante de goles en la primera mitad (que pudo ser más) nos quedábamos con la victoria y la racha.

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El Atleti termina agotado y algunos de los jugadores que hoy día ya no podían correr más no podrán descansar ya que juegan por sus selecciones. Pero la gran mayoría si aprovechará este receso para recuperarse. Es hora de empezar a rotar de manera más frecuente y ver la capacidad de titularidad de los que han calentando banquillo. Si queremos pelear por la Champions y la Liga, se debe mantener el ritmo e intensidad hasta fines de temporada. Difícil pero no imposible. Para los que se quedan en Majadahonda, podrán disfrutar de la siesta y el descanso merecido realmente. Podrán tener la sensación de haber acabado totalmente agobiados, pero con la conciencia tranquila de haber cumplido la meta para disfrutar doblemente el descanso. De haberse ganado lo que tienen. Y de haber defendido, representado y alegrado hasta el último suspiro a esos millones de rojiblancos que sienten al equipo como una extensión de su cuerpo y mente. A esos colchoneros auténticos.

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Nos vemos en Barcelona.

Twitter: Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

Fotos: Fuente as.com.

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