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Hubo un tiempo en el cual un equipo que vestía de rojo y blanco, a orillas del Manzanares, se escondía los domingos soleados. El público que asistía a la ceremonia no parecía motivarlo demasiado (tampoco eran muchos, vamos) para dar una buena imagen y al término de este “sufrimiento” mediocre (la palabra que estuvo contaminando el escudo del oso madroño año tras año) preparaba su tsunami de excusas: “el cansancio de mitad de semana”, “ellos llegaron una vez y anotaron”, “tuvimos mala suerte”, “iremos mejorando con el paso de los partidos”. Excusas baratas que se repetían temporada tras temporada. Que los viajes de la Europa League, que el frío de viajar muchos kilómetros, que ya solo tocaba pensar en la siguiente fecha.

El Atlético de Madrid jugó uno de sus partidos más dignos, competitivos y difíciles de los últimos años el miércoles pasado frente al posible mejor equipo del mundo. En los tiempos de antaño, jugar de tal manera ese partido hubiera significado un relajo por parte de nuestros jugadores y no volverían a tener un desempeño similar hasta el siguiente mes. Pero ahora no. Con Simeone no. Cuatro días después de la primera final de la Supercopa, el Atleti estaba en la cancha con la misma mentalidad y con el mismo objetivo: arrasar con todo lo que tenga al frente. Sin importar el cansancio o la segunda final. Sin importar que sea el Rayo o el Barcelona. “Ganar, ganar, ganar, ganar y volver a ganar”. Que gran parecido con Luis Aragonés, Cholo. No es coincidencia, es producto del sentimiento hacia su institución. Porque el Atleti no es el Atleti de los Gil, Cerezo y compañía, sino de la gente que se encargó de hacerlo cada vez más grande. Vicente Calderón, Luis Aragónes, Diego Simeone, Paulo Futre y muchos más. Goleada, liderato, estadio repleto, convicción y orgullo. Tiempos modernos.

El Atleti jugaba y se sentía una vez más ese sentimiento de triunfo. Intensidad, derroche físico, excelente posicionamiento dentro del campo, presión desde muy arriba y ataques verticales rápidos y letales. El Rayo buscaba jugar al toque pero es difícil hacerlo bien frente a un equipo especialista en aprovechar a su favor este tipo de juego en equipos inexpertos y que lo hacen, por ahora, con muchos errores y desatenciones. “Somos el equipo más mierda de la Liga”, decía el técnico rival tras la goleada, en referencia a la dimensión “institucional” del club que dirige. Y es cierto. Tal vez en una Liga con un reparto más justo de derechos de TV, el Rayo tendría la oportunidad de crecer mucho más y la abismal diferencia que lo separa de otros equipos también reduciría. Eso pasaría en una Liga auténtica, pero no es el caso de la española.

Ya no nos asombra el rendimiento rojiblanco ya que Simeone y toda la plantilla han logrado que la victoria sea lo normal en estos tiempos. Un equipo que no ha sido reforzado como se debía (hasta ahora) pero que con esfuerzo, entrega y mucho sacrificio logra tapar esas limitaciones. La afición respondía como debía en una jornada soleada (las disfruto mucho más que las nocturnas) y una vez más, la pelota parada no fallaba. Raúl García, ese jugador tan criticado por no cumplir el papel que debe en partidos complicados (de mediapunta) y que no termina de convencer a muchos aparecía en una de sus mejores facetas: de goleador. Personalmente, yo creo que sus defectos (que son más) tapan sus virtudes pero sí hay que reconocer su gran olfato goleador cada vez que juega. Abría el marcador de cabeza y ponía la alfombra roja para los demás goles. Combinaciones entre Villa, Diego Costa, Turan junto con recuperaciones y mucha presión desde mitad de cancha causaban la goleada y el 3-0 antes del descanso. Gran partido del turco (que cumplió su labor de creación), del brasileño y también de García, con un doblete. Tiago también anotaba en la goleada.

El Atleti jugó con una intensidad muy grande, intactos físicamente a pesar del partido del miércoles y con la misma mentalidad ganadora presente desde que llegó el Cholo. Con la que iremos al Nou Camp para obrar la gesta épica y con la que espero, nos mantendremos toda la temporada. A pesar de la falta de ciertos refuerzos clave este equipo se ve sólido y podría llegar muy pero muy lejos (ya de por sí lo va a hacer) si es que los mejores momentos de Villa, Adrián, Baptistao y el Cebolla Rodríguez se mantienen y afianzan a lo largo del año. Su aporte es vital para la plantilla y para el éxito de esta. El Atleti no para de mejorar y estas dos jornadas de Liga indican el buen momento de casi todos nuestros jugadores y al mismo tiempo, presagian una temporada fructífera, una temporada moderna. (Espero el miércoles poder cambiar la imagen de cabecera, ya sabrán por qué.)

Twitter: Colchonero2012

 E-mail: atleti2012@hotmail.com

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