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Al final de la batalla, y muerto el combatiente, el Atleti se alzó con el triunfo. Esta es una parte de un poema del gran poeta peruano César Vallejo y sirve para explicar muy bien el partido de hoy en el Ramón Sánchez Pizjuan. Ya son comunes y numerosos los enfrentamientos entre el Sevilla y el Atlético que tienen mucho de patadas, codazos, provocaciones, tensiones, expulsiones, agresiones del público y el partido de hoy no podía ser la excepción. Más que un partido de fútbol fue un duelo de once jugadores contra otros once que buscaban de manera desesperada, desordenada con faltas y pelotazos que la pelota entrara a la red rival, sin importar las formas, sin importar con que parte del cuerpo se anotara. Vale decir que en el gol del Atleti hubo una mano previa de Mario, mejor dicho, antebrazo. Pero en este choque todo valía.

 

Los rojiblancos salieron con la defensa titular e indiscutible. El doble pivote conformado por Gabi y Mario, que tan bien rinden en muchos partidos, esta vez no cumplió su objetivo de poner la pausa al partido o el pase para iniciar las acciones ofensivas. Parte por su responsabilidad pero también por el abuso del pelotazo. En muchas fases del partido el balón iba de los centrales a Diego Costa, con pases por los aires de 50 metros que se perdían fuera de la cancha o en recuperaciones sevillistas. Más adelante estaban Koke y el Cebolla junto con el dúo ofensivo de Falcao y Costa. El esquema inicial era un 4-4-2 que fácilmente se podía convertir en un 4-2-3-1 para dejar a Falcao solo en punta. Y eso fue lo que pasó durante gran parte del partido. Un Sevilla que superaba al Atleti en posesión (llego a estar 70%-30%) pero que no encontraba la claridad en los últimos metros del campo para causar peligro. Los visitantes se defendían inteligentemente con 10 jugadores de mitad de cancha para abajo pero con una línea de presión adelantada y asfixiante. Para los contragolpes, el colombiano se encontraba muy solo. Los rojiblancos parecían contentarse por la manera en la cual se desarrollaba el partido pero a mi parecer el esquema era muy mezquino. Es algo que se viene repitiendo en varios partidos, el Atleti le cede la iniciativa al rival  (siempre de visita) y espera pacientemente, demasiado diría yo, un contragolpe o alguna jugada a balón parado para anotar. Pero a veces este no llega o se diluye con el correr de los minutos hasta que el árbitro pita y el resultado sigue igualado.

 

Gracias a que tenemos dos delanteros eficaces y desequilibrantes junto con un doble pivote y cierta claridad en la creación con Koke y Arda (cuando hay espacios) lo mencionado no sucede. El partido no termina igualado. En un contragolpe y cuando menos te lo esperas, el Atleti ataca. En Osasuna ya había ocurrido. El segundo tiempo siguió con la tendencia del primero: codazos, roces, patadas y faltas que concluyeron con una amarilla a Costa por simular (se pierde el derby). Siempre el árbitro con una ligera tendencia a favor del Sevilla a la hora de sacar o no sacar tarjetas. Diego Costa había sido expulsado en la Europa League por hacer la misma “agresión” a un rival. Esta agresión que ahora sufrió fue considerada una simulación y sancionada con amarilla. La fama de jugador rebelde y de choque le juega en contra cuando se trata de árbitros.

 

El belga Courtois se encargaba de atajar las escasas llegadas del Sevilla, que sin embargo tenían bastante peligro. Las jugadas de peligro eran pocas, a pesar de la intensidad del juego. Era otro partido de “mete gol gana” y los dos equipos disputaban el balón para hacerse con la victoria. Un empate iba a dejar a los dos ni contentos ni tristes, pero la victoria iba a ser muy gratificante para el ganador y dolorosa para el perdedor. Por todo lo que había sucedido, por el gran desgaste físico, entrega y disciplina táctica. Los espacios para maniobrar eran escasos y las defensas rivales destruían todo tipo de ataque.

Apenas quedaba fuerzas para seguir batallando. Los jugadores estaban cansados, magullados y golpeados. En un último esfuerzo apareció el gol. Merecido por la incesante búsqueda, mentalidad ganadora  y sacrificio pero no por el juego. El empate llegaba pero apareció otro jugador que había ingresado y reemplazado a Costa. Un jugador que la temporada pasada era el acompañante del Quijote del Manzanares (de Falcao) y que se llama Adrián. Ingresó y en una jugada de contra, con espacios de por medio, inició y terminó generando la jugada del gol. Tras varios rebotes y mano de Mario, la pelota vuelve a llegar a los pies del asturiano que tira un centro que se pasaba….. pero que encontró a Raúl García. Se le ha criticado al navarro su falta de calidad y de desempeño. Yo todavía no veo cuál es su función específica en este equipo. Pero su principal virtud es su posicionamiento para anotar goles y estar en el lugar indicado y en el momento indicado para empujar la pelota. Su cifra goleadora para su posición de mediocampista es muy alta. Y eso volvió a hacer en Sevilla. Ese olfato para el gol generó que alcanzará el centro de Adrián y haga un tiro-centro rasante. Y uno de los mejores delanteros centro del momento cumplió su función. Había estado buscando el gol y lo logró con la suela de sus botines. Falcao le dio otro triunfo al Atleti. Feo, trabado y poco vistoso pero triunfo al fin y al cabo. Una excelente defensa pero muy floja elaboración ofensiva. Este Atleti también gana en esas circunstancias.

Esperamos al Madrid. Tenemos dos oportunidades en menos de un mes para lograr algo que no hemos hecho en 13 años. Quiero que sea por partida doble.

 

Colchonero2012

Twitter: Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

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