El Atlético de Madrid comenzó la temporada siendo un camión a 200km por hora que arrasaba a sus rivales, lo que le llevó a obtener sendas goleadas y una racha de 8 victorias consecutivas. Al crecimiento exponencial de nivel de sus  jugadores se le sumo una intensidad y rigurosidad táctica inusual en el Atleti de los últimos años. De un equipo mediocre pasó a ser un equipo regular y competitivo en Europa, en Copa y en Liga. Se produjo un crecimiento asombroso como equipo y en sus propios jugadores en el cual Simeone jugaba un rol trascendental. La meta a inicio de la temporada (ir a Champions por la vía directa) llegó a parecer poco premio para los aficionados, este Atleti daba para más y jugaba con una intensidad y actitud que llegó a hacernos preguntarnos si competir por el título de la Liga era una utopía o una opción real.

Todo esto iba acompañado de un increíble nivel de nuestra dupla delantera, primero Falcao, y luego Diego Costa, que destrozaban defensas y tenían una eficacia inigualable. Nuestro mediocampo (Gabi, Mario, Tiago, Koke, Arda) eran la base perfecta para ese trampolín. En ese preciso momento en el cual soñábamos con el primer lugar, apareció la sombra del Atleti: su propia directiva. Esa directiva que no se ha cansado de armar equipos desequilibrados y descompensados, que ha generado una deuda tan grande que nuestros únicos refuerzos pueden ser de coste 0, y que cumplía su papel en el aspecto negativo. En ese momento, cuando las seguidillas de triunfos comenzaron a cesar e iniciaron las derrotas y empates, nos dimos cuenta de la falta de calidad de este equipo y de la falta de variantes de nivel. Obra propia de la nefasta gestión de Gil Marín y Enrique Cerezo que hace que el combustible del Atleti para llegar al final de la vía, la final de Copa el 17 de mayo (previa clasificación directa a Champions), se esté acabando y este en la línea roja del límite.  

En el Coliseum, Simeone improvisaba una alineación ante la lesión del único cerebro y jugador en el equipo con capacidad de hacer algo diferente en partidos cerrados, Arda Turan. Con la línea defensiva intacta, más adelante aparecían Gabi, Mario y Koke y en la delantera Adrián, Costa y Falcao. El colombiano demostraba una vez más que no está en su mejor forma (a pesar que algunos quieran negarlo) fallando un gol completamente solo a 3 metros del arco. Los primeros minutos fueron rojiblancos, con un Adrián más activo (su juego fue decayendo hasta llegar a la misma pasividad e inactividad del resto de la temporada) y con las constantes alianzas ofensivas de Filipe, Costa y Adrián por la izquierda. Pero a los 30 minutos del partido, en la cancha se veía a un Getafe impotente e incapaz de generar peligro en el arco de Courtois y a un Atleti plano que no encontraba como llevar su dominio al marcador. Con nuestro doble pivote en un día malo, con un Falcao desacertado y un Costa apagado, se terminaba el primer tiempo con muy pocas ocasiones, a pesar de que si algún equipo debió llevarse la ventaja, fue el Atleti.

El segundo tiempo siguió con la misma monotonía. Pocas llegadas claras (a pesar de una jugada parecida a los goles de calco de Falcao en Bucarest y Mónaco esta vez era errado por el colombiano) y un Getafe que se vio favorecido por las polémicas tarjetas amarillas a Godín y Mario que serían expulsados por doble amonestación (expulsiones de otro partido). Justo cuando la gran promesa del Atleti, Óliver Torres, daba sus primeros pases en el campo, Suárez era expulsado, limitando el potencial ofensivo de Óliver y del Atleti. Los ingresos del canterano y del Cebolla le dieron al Atleti un poco más de dinamismo pero nada del otro mundo. Un conjunto rojiblanco sin armador, sin acierto y sin ideas para anotar o desequilibrar el partido en esos en los cuales “el que mete gol gana”. El uruguayo, con garra y potencia, estuvo cerca de anotar un golazo tras partir desde la media cancha y sacarse rivales de encima pero falló en lo que ha sido una constante para él a lo largo de la temporada: la definición.

Otro empate que comienza a generar cierto nerviosismo en el Atleti ya que esta dinámica se viene repitiendo desde unos cuantos partidos atrás. Esperemos que solo sea una racha fomentada por el desgaste físico y cansancio de toda la temporada (un bajón normal) y que los colchoneros vuelvan a sumar de a tres lo más pronto posible. El colchón de puntos sigue manteniéndonos lejos del cuarto, pero debemos asegurar lo más rápido posible ese tercer lugar para no llegar con la soga al cuello al final de Liga, algo que generaría un desgaste innecesario y negativo si tenemos en cuenta que debemos administrar las pocas fuerzas que nos quedan para llegar de la mejor forma a final de temporada. Estoy convencido que este freno es una situación circunstancial y no permanente. Permanente sí es la mentalidad ganadora con la cual, jugando bien o mal, salimos a jugar todos los partidos frente a todos nuestros rivales.  

Colchonero2012

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