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Era verano para Sudamérica, invierno para Europa, y la noticia de que el Cholo Simeone había sido nombrado técnico del Atleti daba la vuelta al mundo. Toda la prensa, la crítica, los aficionados, los rivales y demás fanáticos del fútbol esperaban el debut del argentino, que tenía a sus espaldas una presión inmensa: primero, por haber sido jugador e ídolo del Atleti durante el doblete y segundo, por tener la misión de revivir a un muerto. Así de difícil era el desafío, dirigiendo a un equipo cerca del descenso y jugándose su puesto en las mentes de todos los colchoneros. Pero el hombre aceptó el reto, fue muy valiente y corajudo teniendo en cuenta a quiénes lo traían y desde esa decisión se comenzó a cimentar uno de los momentos más grandes en la historia del Atlético de Madrid.

El primer paso de Simeone fue motivar a una plantilla muy tocada en la parte moral y con poca confianza, fruto del técnico anterior, que debería sacar un libro titulado “Como fracasar en el Atleti”. Tenía que hacer creer a sus jugadores que podían y que tenían el potencial suficiente como para lograr cosas importantes y que confiando en él iban a hacerlo. Eso debe haber sido lo más difícil, pero para ello debía sacar a las manzanas podridas del grupo, tenía que rodearse de gente que se identifique con el club, con él, y con el compromiso y esfuerzo. Jose Antonio Reyes se fue adónde tenía que irse, él mismo sabía que con Simeone no iba a poder sobrevivir, un jugador que por méritos propios llego a jugar en los más grandes de España y que por desméritos propios terminó en un equipo de media tabla español. El fútbol pone a todos en su sitio. Simeone necesitaba profesionales y jugadores de fútbol, no solo lo segundo.

En este paso sacó de la tumba los valores inherentes al Atleti, a su Atleti del doblete. Sacrificio, lucha, dedicación, esfuerzo, honestidad y compromiso. Puedo seguir nombrando adjetivos de esta misma línea, porque todos serán valores del Cholo que logró contagiarlos en su equipo.

“Veo aquí jugadores de calidad, veo a uno de los mejores delanteros del mundo como Falcao, veo a futuros cracks como Mario Suárez y Koke, observó a defensas como Godín, Miranda, Filipe, Juanfran que por su trayectoria y nivel deberían estar mucho mejor de lo que están ahora. También tenemos aquí a jugadores veteranos como Gabi y Tiago, que por su casta y experiencia podrían ser el pulmón del Atleti. Ustedes no se merecen estar pasando por esto porque tienen las condiciones para ser los mejores del mundo y callar a toda la prensa que duda y se regocija de su fracaso. Vamos a ir paso a paso, así los sueños pueden hacerse realidad”.

Me imagino que algo similar debió haber sido la primera charla del Cholo con la plantilla. Lo único que sé es que funcionó. El segundo paso de Simeone fue instalar un sistema de juego  acorde con los jugadores y las potencialidades del equipo. Y a partir de ello, obtener victorias en el menor tiempo posible porque eso era lo que necesitaba la afición. Necesitaba volver a creer. El esfuerzo innegociable, sumado al juego del equipo (siempre en busca de la victoria, sin cobardía, con contragolpes rápidos, mucha verticalidad y poca posesión) y los resultados fueron el trampolín que llevó al Atleti a pasar del descenso a puestos de Europa.  Con la goleada al Villareal el mundo ardía (gran título del cronista colchonero Ennio Sotannaz), las fechas fueron pasando y demostrando que más allá del resultado, había un estilo de juego y compromiso de parte de la plantilla. Más allá de empates a último minuto, de varias fechas sin ganar, de ver como la Champions se alejaba, de partidos nulos, el hincha sabía que este Atleti podía recuperar la gloria perdida y que valía soñar.

Con estos dos pasos, la hinchada estaba entregada, primero al técnico, y después a los jugadores. Todo fue un círculo virtuoso que hacía ver a los buenos en estrellas, a los no muy buenos en jugadores que siempre cumplen, y a los malos en regulares. Y brindo sus frutos: Filipe Luis y Miranda llamados a la selección brasileña, Mario y Juanfran a la española, y los demás como Arda, el Cebolla, Falcao se potenciaron en su juego y mantuvieron el llamado de sus países. Incluso el colombiano, de criticado por “paquete” se convirtió en el jugador más pedido en el mundo del fútbol.

Así llegaron los títulos, la final en Bucarest y Mónaco, que llevaron al Atleti a la cima del mundo, la gente comenzó a preguntar por el equipo y conocer sus jugadores y el prestigio y jerarquía comenzó a recuperarse. El Atleti ya no era un equipo más del montón. Pero la labor de Simeone no estaba terminada, los títulos y la gloria del doblete habían quedado atrás y llegaba una nueva temporada en Liga. Cerezo y Gil Marín comenzaban a frotarse las manos para abrir la empresa de compra-venta de jugadores que era el Atleti hasta que vieron la cara del Cholo en la puerta de su despacho. Tragaron saliva, porque sabían que el hombre que los había salvado de las críticas a inicios del 2012, ahora estaba al frente de su mesa, pero para malograrles su negocio en beneficio del Atleti.

El argentino quería arreglar al Atleti desde la cúpula, no había venido para ser héroe una temporada y villano la siguiente. Exigió a la directiva que no desmantelaran al equipo, y desde ese momento se ha mantenido haciendo tal cosa. Hasta ahora Cerezo y Gil tienen la soja al cuello, porque Simeone es el Atleti, es la hinchada, es el abogado y el líder de las quejas de los millones de colchoneros. Él es la representación viva de lo que uno de nosotros, seguidores comunes y corriente, quisiéramos llegar a ser. Nosotros quisiéramos que el Atleti sea grande para siempre, Simeone también quiere aquello, y por eso la exigencia para la directiva es cada vez mayor. Y los dos dictadores del Atleti también saben que el técnico que contrataron no es un títere, es un león dispuestos a estallar cuando le provoquen o cuando vea que algo anda mal por parte de la directiva y tiene a millones de hienas (hinchas) colchoneros detrás. Mientras este el Cholo la directiva tendrá que ceder y colaborar en beneficio del club, y si se va, la afición cargará contra ellos. Una encrucijada para ellos, nunca se imaginaron en lo que se meterían cuando lo contrataron.

Este héroe ha logrado dar otro paso más hacia adelante: conseguir la regularidad en Liga y hacer que el Atleti pueda al menos disputar o competir este torneo después de un lustro. Con contrataciones a coste 0 y las limitaciones que tiene el club le lleva 7 puntos a un club que se pudre, porque esa es la palabra, en dinero y fichajes estrellas. Por todo ello yo creo que Simeone debería recibir un contrato vitalicio en el Atleti, porque su honestidad le hará dar un paso al costado cuando sea necesario y mantenerse cuando todavía puede darle más a este club.

La historia de Diego Simeone es la historia de un hombre que logró cambiar y transformar a todo un club. Un hombre en el cual recae la esperanza de progreso de uno de los mejores clubes de fútbol. Que incluso, lucha desde su posición de entrenador por cambiar la política dirigencial al cual está sumido el club. No me queda más que agradecerle. El fútbol y la vida ponen a la gente en su lugar. Espero que lo haga con Simeone, Cerezo y Gil Marín. Porque si hubiera más gente como el primero en el Atleti, nunca hubiéramos sido un club mediocre y derrotado. Si ese hombre fuera presidente del Atleti, no estaríamos 9 puntos del Barcelona, y podría sentirme orgulloso de mi club. Ahora lo hago, pero en la cúpula de más arriba, hay dos obstáculos muy grandes.

 Colchonero2012

Twitter: Colchonero2012

E-mail: atleti2012@hotmail.com

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