El día anterior a la final me encontraba en una tienda con muchos puestos de venta buscando un estuche para mi aparato electrónico. Entre una de las tantas, observé estuches de distintos equipos: Real Madrid, Barcelona, Manchester United, Milan, Bayern de Munich, Chelsea y me pregunte, ¿dónde esta el del  último campeón de la UEFA Europa League? Pregunte a los vendedores que de fútbol sabían poco o nada si tenían el estuche del Atlético de Madrid, y la señora hizo una señal señalándome el estuche del Real. Hay dos opciones: O no me escucho bien (que dudo), o muchas personas no saben que existe el Atlético de Madrid. Apuesto más por la segunda. La verdad es esa, son cosas que me revientan, ver Barza y Madrid en cada momento, en cada instante, en cada lugar, que equipos “muertos” como el Inter, el Chelsea tengan más prestigio que el glorioso son cosas que deberían terminar. Quiero que el mundo conozca al Atleti, que así como se vendan camisetas de los dos “grandes” también encuentre rojiblancas, que programen series totalmente dedicadas a Falcao, al Cholo, y que nadie más vuelva a burlarse de lo que es el Atlético de Madrid como lo hizo un hombre medio cuerdo, medio loco en enero de este año:

“Te acepto que seas del Barza, pero de ese equipito”

 Porque nos merecemos esto. Y días como el de ayer, si quisieras Atleti, nos llevan al éxtasis. Es un paso al prestigio, a la jerarquía mundial, a la frase de Luis Aragones: “Ganar, ganar y volver a ganar”,  y un paso en busca de lo que fue nuestra historia. Esa fue una de las primeras frases que dijo Diego Simeone al llegar al Atlético en diciembre del 2011, y que va cosechando una Europa League y una Supercopa. Dos Supercopas en menos de 3 años no lo hace cualquiera, al menos el Real Madrid no lo ha logrado. Y el Atlético, con mucho menos apoyo económico, televisivo, arbitral, de horarios, y con una directiva que no pone sino quita plata, ha logrado mucho más. Porque días como los de ayer, nos recuerdan por qué somos del Atleti.

 

Al menos en Inglaterra, el Chlesea metía miedo. Con el “Cholo”, las pesadillas se convierten en sueños ligeros, los cucos se convierten en ingenuos conejitos, los malos se convierten en mediocres, y los mediocres, en buenos. Hasta que llegó el glorioso, y logró lo que ni el Barza ni el Bayern pudieron. ¿Dónde quedaron los que decían que el Chelsea con sus planteamientos ultradefensivos lograba éxitos? Estaba en mi centro de estudios y ya sabía que el Atleti goleaba, que había hack trick de Falcao pero regrese como una bala a mi hogar para verlo con mis propios ojos. Ya deberían estar en el post-partido. Así fue, vi un 4 a 1 y cómo los periodistas se quedaban sin palabras para describir al Atleti en este partido, y luego, al colombiano. Otra vez estábamos en lo más alto, ese día, viernes 31, al menos, todo fue del Atleti. Nadie se acordó del Barza, ni del Madrid, ni del favoritismo del Chelsea. Por primera vez en mucho tiempo, un programa entero fue dedicado al equipo rojiblanco, y nadie mencionó a los demás. CAMPEONES UNA VEZ MÁS.

 El partido comenzó con una grada llena del sector rojiblanco, como es de esperar y es común y con una grada semi-vacía por parte del conjunto inglés. Los cánticos que se escuchaban por todo el estadio, y por todas las señales televisivas eran la de los españoles. El Chelsea no existió ni en el campo, ni en la grada. Nada más comenzado el encuentro, y el enlace Adrián- Filipe Luis por la banda derecha dio resultado. Filipe Luis desborda y Falcao le gana a un central del Chelsea para conectar mediante una especie de bolea que choca en el larguero. Ivanovic, Cahill, David Luiz y Ashley Cole eran una gelatina para el ataque aguerrido y valiente del Atleti. Por ese sector, la defensa era un parque de diversiones.  A los 6 minutos, un pase entre líneas en el cual Falcao le gana el espacio a David Luiz (no vio la luz en Mónaco) lo deja a boca de jarro, espera unos segundos, y la pincha por un lado del portero. Era el primero, y la afición se volvía loca. El “Niño” Torres se quedaba pasmado con los brazos cruzados, una rutina que repetiría durante todo el encuentro. Quien sabe si celebrando el gol por su corazón colchonero. El partido seguía con dominio del Atleti, el Chelsea metía centros que eran rechazados fácilmente por Godín y Miranda o tiros de media distancia que acababan en el cuerpo de un defensor rojiblanco. Arda Turan y Koke creaban, Adrián levantó su juego e hizo levantar de sus asientos al público con sus constantes cambios de velocidad y centros a los que nos tenía tan acostumbrados la temporada pasada.

 

Gabi y Mario Suarez  sufrían el efecto in-extremis de una final, que genera que jueguen a niveles muy buenos que no acostumbran en partidos de liga. Para Falcao ya no hay palabras. El mejor 9 de la historia del Atleti, podría ser, el mejor 9 del momento, definitivamente. Dentro de sus limitaciones, hace lo mejor que puede, que es algo muy pero muy grande. No posee la habilidad ni el regate de Messi, ni la velocidad de Cristiano pero posee mucho pundonor, salto, olfato goleador, que lo hacen llegar donde esta. Por favor no lo comparen con Claudio Pizarro, que no hay punto de comparación.

 El segundo gol, un calco del primero en Bucarest. Sin moverse o dando un pasito milimétrico, desordenó a toda la defensa inglesa y al propio Cech, y con la zurda la mandó a clavar al ángulo. Gran jugada colectiva previa y de pared entre Koke y Adrián. Ya era una fiesta, no había posibilidad de derrota. Minutos después, otro palo esta vez tras un “blooper” de Adrián con arco a disposición que logra conectar el Tigre al palo. Verticalidad y rapidez en el ataque y las contras. Con el resultados dos a cero, todos queríamos más, la cobardía no existe en la doctrina del Cholo, y muestra clara fue la contra de 5 jugadores del Atleti contra 3 “blues”, que amarró Gabi cara a cara con el checo.

 

Faltando segundos para terminar la primera parte, Michel Platini observaba aburrido el desenlace de la final, cuando el Atleti viene de contra otra vez. El turco Turan espera la llegada de Falcao, da el pase al vacío y el de Santa Marta define por debajo de las piernas del portero. Hack Trick en un tiempo, impresionante, y el presidente de la UEFA se prepara mentalmente para premiar a un equipo cuyos hinchas le gritan: “Puta Platini, Puta Platini”. Pero esa es otra historia. El segundo tiempo fue de puro trámite. El gol de Miranda hacía presagiar una avalancha hasta que Cahill descontó. Todo estaba consumado y faltando poco para la finalización, David Luiz se confundía en su propia oscuridad y casi mete un autogol que choco en el palo. Los ingresos de Emre y el “Cebolla” dieron más sazón a la victoria y por fin pudimos apreciar una buena jugada de ataque del turco Emre desde que juega en el Atleti, cuando centra y David Luiz casi produce el autogol mencionado.

 Otra copa más para el Atleti. Otra celebración en Neptuno. ¿Será el comienzo del fin? ¿Será un espejismo? El juego del Atleti dice lo todo lo contrario, porque ya es hora de despegar, de jugar Champions League y poner en jaque a esos equipos que se dicen ser “competitivos” (Chelsea) ya que no tienen a dos “Barzas o Madrids” en sus ligas.  Que sea el inicio de un gran arco iris rojiblanco. Espero que más temprano que tarde, pueda volver a esa tienda de estuches y preguntar:

¿Tiene estuche del Real Madrid?

Y la misma señora, con mirada indiferente, me señale una con el escudo del Atlético de Madrid.

Nos vemos en el Calderón.
Colchonero2012/ Email: atleti2012@hotmail.com

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